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La revocatoria del mandato

Ecuador vive una situación de crisis catastrófica: eliminación de subsidios a los combustibles, incremento del IVA al 15 %, despido de trabajadores del sector público, legislación orientada a reducir la capacidad adquisitiva de los trabajadores, incremento de las tarifas de los servicios públicos, etc., etc. Aparte de esa presión directa en el bolsillo de la gente, las acciones internacionales, sobre todo aquellas relacionadas con el servilismo demostrado por el presidente Noboa al señor Trump – quien se ha declarado monarca del Universo – han colmado la paciencia de los ecuatorianos que en su mayoría son gente que tiene dignidad y no está dispuesta a someterse a ningún amo extranjero. Además, la famosa declaratoria de “conflicto armado interno”, lejos de reducir la violencia e inseguridad en las calles, ha desatado una ola de secuestros y asesinatos que colocó al Ecuador, durante el 2005 en el primer lugar en cuanto a la tasa de homicidios. Y algo que nunca hubiésemos esperado, nuestro país se ubicó en el sexto lugar a nivel mundial, en cuanto al indicador señalado.

Estas son razones más que suficientes para el abandono del cargo. Pero, como de antemano se sabe que una decisión de esa naturaleza cercenaría sus ambiciones personales y familiares, el presidente está dispuesto a lo que venga.

Por esta razón, es el pueblo, el mandante, quien debe tomar la iniciativa, haciendo uso de las pequeñas coyunturas que el dominio oligárquico le permite. Una de ellas es la figura de la revocatoria del mandato.

Empezaré citando el respectivo texto constitucional de Montecristi (Sección IV, artículos105, 106, 107): “La revocatoria del mandato es un mecanismo de democracia que permite a las electoras y electores terminar democráticamente el mandato a las autoridades de elección popular antes del periodo para el que fueron elegidas”. Hasta aquí la norma. Su ejercicio exige el cumplimiento de ciertos requisitos calificados por el Consejo Nacional Electoral.

¿Cuáles son los antecedentes de este proceso?

El 10 de agosto de 1996 es posesionado como presidente de la República el Ab. Abdalá Bucaram Ortiz, quien durante la segunda vuelta electoral se impuso al Ab. Jaime Nebot Saadi obteniendo el 54.3 % de la votación nacional. Esta diferencia proporcionó al flamante presidente un margen muy estrecho de legitimidad, aspecto aprovechado por el Partido Socialcristiano para liderar la oposición desde el inicio del mandato bucaramista. La impopularidad del presidente se incrementó día a día debido a los escandalosos actos de corrupción perpetrados abiertamente por él mismo, por sus más cercanos colaboradores y por su familia. Desde su posesión, el palacio presidencial se convirtió en el escenario de shows mediáticos de la más baja calidad, en el cual el propio presidente fungía de clown principal, bailando en tarimas improvisadas acompañado de vedettes de dudosa reputación. Su participación internacional fue una vergüenza: “En la cumbre iberoamericana de Santiago de Chile…- dice una publicación del CIDOB, Centro de Investigaciones de Barcelona – dejó estupefactos a varios presidentes cuando les abordó para regalarles un ejemplar de un disco compacto con trece canciones pop y rock interpretadas por él, de título “Un loco que ama”. (https://www.cidob.org/lider-politico/abdala-bucaram-ortiz)

La mayoría de ecuatorianos, por su parte, estaban descontentos con las medidas antipopulares adoptadas por el gobierno, y antes de cumplir seis meses Bucaram afrontó gigantescas movilizaciones populares, acompañadas de huelgas sindicales y protestas de corte cívico. Los partidos de derecha, molestos y ofendidos por este comportamiento, buscaron una manera “legítima y constitucional” para destituirle de su cargo. El Partido Socialcristiano tomó la iniciativa y propuso, disimuladamente, una sui generis interpretación sobre el literal d) del artículo 100 de la Constitución de 1978 codificada en 1997. Según él, una de las causales para la destitución consiste en “la incapacidad física o mental declarada por el Congreso Nacional” y atestiguada por el informe de un equipo médico de especialistas en psiquiatría, Bucaram nunca estuvo “loco”, pero esa ocurrencia cayó a los herederos de García Moreno y Caifás como anillo al dedo… bastaba con hacerse de la vista gorda, omitir ciertas frasecitas y… tenemos nuevo presidente. ¿Y la Rosalía? Ella es mujer, no cuenta, ni pensar en apoyarla.

Resumiendo, la revocatoria del mandato -en 1998-, tuvo las siguientes características:

  1. Se aplica a las autoridades de elección popular, excepto al presidente de la República (la inclusión del presidente será obra de la Constitución de Montecristi en el año 2008).
  2. Exige un determinado porcentaje de firmas de los electores, al igual que la realización de una Consulta popular cuyos resultados determinen la revocatoria o la permanencia de la autoridad en el cargo.

Como puede presumirse, existen serias dificultades en su aplicación. La principal consiste en la recolección de firmas correspondiente al 15 % de los inscritos en el padrón electoral, es decir alrededor de 2 millones de votantes. Más aún, si se considera que existe un incestuoso maridaje entre los poderes ejecutivo y electoral, como se puso de manifiesto durante las últimas elecciones que dieron a luz un pequeño monstruo, cruel e inhumano; existen suficientes razones de peso para desconfiar del proceso.

Por estas y muchas otras razones es hora de romper el silencio y diseñar una estrategia que nos libere de las fauces noboistas, pues la pasividad actual conllevará a la perpetuación en el poder de los clanes familiares y las mafias ligadas al narcotráfico.

Algunos movimientos como la CONAIE, la ECUARUNARI, la FENOCIN y varios actores políticos como Andrés Aráuz se han pronunciado públicamente por el empleo de este mecanismo para terminar con el mandato de ADN que está llevando al Ecuador a la ruina. Es de esperarse que esta estrategia vaya madurando, pues su aplicación exige tiempo y decisión política, pero es la única manera de destituir a Noba sin torcer la ley y sin violaciones a la Constitución vigente.

La frase destacada:

Por estas y muchas otras razones es hora de romper el silencio y diseñar una estrategia que nos libre de las fauces noboistas, pues la pasividad actual conllevará a la perpetuación en el poder de los clanes y las mafias ligadas al narcotráfico.

Sobre el Autor Marcelo Villamarín Carrascal:

Doctor en Filosofía, ex docente universitario de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Obras Publicadas: El arte de vivir con sentido (2005), Retos de la Asamblea Constituyente (2006), Socialismo y Revolución Ciudadana (2016), Ideas Filosóficas de Imbabura (2019).

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.