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Declaración fundacional

La Escuela de Pensamiento Social, se erige como un espacio abierto al análisis, reflexión, crítica y construcción colectiva de un sistema de ideas en torno a la vida, la sociedad y el mundo.
Surge como una necesidad de dotarle de sentido, principios y valores a las formas de comprensión de los hechos sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales que transcurren en la sociedad contemporánea; en tanto, se configuran proyectos hegemónicos que pretenden marcar formas únicas de percibir, sentir y actuar. Ante esta situación, la escuela adopta un posicionamiento crítico.
La Escuela nace con el profundo compromiso social para motivar a la comunidad imbabureña a comprender, discernir y actuar del torno a cuestiones que ocurren en la dinámica de la colectividad desde la perspectiva de la ética social. Pero también informa, provoca reflexión y en algunos casos orienta prácticas de “buenos vivires” en el mapa ético cultural diverso de la ciudad, la provincia, el país y el mundo.
La Escuela se nutre del pensamiento diverso y del posicionamiento personal y colectivo dentro de un sistema de ideas, metodologías y fines compartidos, los cuales le otorgan sentido de filiación y compromisos de actuación. Para el cumplimiento de estas categorías, la escuela debe responder a códigos autoimpuestos que proporcionen solidez y veracidad a sus constructos y aportes.
En consecuencia, la Escuela es el ámbito donde un grupo de pensadores inquietos por el acontecer de su entorno, pretenden comenzar a edificar nuevas formas de interactuar con una sociedad ávida de verdad, transparencia, efectiva participación en el diseño de una nueva realidad. Estas aspiraciones solo pueden lograrse si nuestro pensamiento cala profundo en las formas de pensar y actuar de los ciudadanos y ciudadanas.
Nuestras fortalezas serán la reflexión ética, el conocimiento científico y el diálogo franco con nuestros interlocutores