Pido La Palabra

Dos sistemas y un mundo posible

Diario El Norte

 

Han transcurrido 100 años desde la masacre de los obreros en la ciudad de Guayaquil, en la Primera Huelga General, hecho perpetrado por el gobierno del banquero liberal José Luis Tamayo. El pliego de peticiones demandó mejoras salariales, rebaja a 8 horas de trabajo, condiciones laborales adecuadas, entre otros puntos. La situación social de aquella época era insostenible para los trabajadores, razones justificadas para declarar la huelga general.

La crisis del sistema capitalista, luego de culminada la Primera Guerra Mundial, afectó la economía agroexportadora de cultivo del cacao, al desplomarse los precios y la contracción en la demanda de los mercados de Inglaterra y Francia. La economía en esa época dependía del cacao y del comportamiento de los mercados. Los costos fueron trasladados a los trabajadores que recibían salarios de miseria y la desocupación aumentaba de forma alarmante.

Transcurridos cien años, el sistema sigue en crisis, las nuevas condiciones geopolíticas, en apariencia, favorables e inclusive por las conquistas logradas por los trabajadores. Sin embargo, el capitalismo presenta dos escenarios, el primero, los conflictos propios de la dinámica capitalista; el segundo, una demanda cada vez más creciente de los pueblos para redefinir un nuevo sistema económico donde haya producción, vida, bienestar, justicia y derechos.

Las corporaciones capitalistas privadas controlan y dominan todo el sistema, en esencia, por todos los medios lícitos o no buscan maximizar sus ganancias.  Se alían con grupos de poder locales para hegemonizar el control del poder económico y político de los Estados. El control de las corporaciones está dado por uso y la apropiación del conocimiento, financian la investigación solo en áreas científico-técnicas que sean rentables y satisfagan sus intereses de lucro. Promueven el empleo masivo de tecnologías sin importar los impactos sociales, ambientales o culturales. Su finalidad es el control de los mercados globales y garantizar el abastecimiento de materia prima para sus negocios. Con la suscripción de tratados comerciales, supuestamente de libre comercio, las entidades transnacionales imponen condiciones unilaterales y de competencia desigual por lo que afectan la producción y las economías locales provocando su quiebra o extinción.

El problema no queda en el escenario descrito, el mundo enfrenta también el tema ambiental y la propia sobrevivencia humana como especie. Como siempre los mayores impactos reciben los países dependientes, que no tienen mayor grado de injerencia en los destinos del planeta.

El fin de las corporaciones es la acumulación del capital. La satisfacción de las necesidades básicas de vida digna es un privilegio de las clases dominantes y de la mal llamada clase media compuesta también por trabajadores. Los indicadores económicos en el país esclarecen como estamos. La pobreza es del 15 %, causada por falta de oportunidades de trabajo; y por ingresos, alcanza el 25 %. La canasta básica según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) al año 2022, es de 751 dólares; por esta razón 4 millones 500 mil ecuatorianos están en la pobreza con un ingreso diario de 1,9 dólares; y el 32 % de compatriotas sobrevive con un ingreso diario de 2,8 dólares.

La denominada Ley de Flexibilización Laboral que hoy quieren imponer desde el gobierno, incrementa las ganancias de los empresarios y banqueros, pero perjudica los derechos económicos y laborales de los obreros, inclusive trabajando más de 8 horas diarias.

Los dramáticos procesos de desinversión, contradicen los discursos de “atraer capitales frescos”, cuando la fuga de capitales, conseguidos en el proceso económico en el país, son sacados a los mal llamados paraísos fiscales. Paraísos para los capitalistas, atraso para el país, por ausencia de inversión en el ciclo económico interno.

El negocio de la venta de armas y la industria bélica son estrategias utilizadas por las corporaciones transnacionales para garantizar el control de los recursos naturales del planeta. Los conflictos militares son provocados por ellas en función de los acomodos de la geopolítica y de sus intereses económicos localizados. Como dato relevante, Dufour (2010) precisa que “actualmente, EEUU mantiene alrededor de 1000 bases militares en el territorio de 130 países en los 5 continentes”. Solo en los últimos ciento diez años, la humanidad ha tenido que soportar el dolor, la muerte y la barbarie de dos guerras mundiales, varios conflictos regionales y guerras civiles en muchos países. Sin dejar de mencionar los abusivos bloqueos comerciales, económicos y tecnológicos a países que no se sujetan a la égida imperialista.

Junto a las entidades transnacionales están los Estados reguladores, que abogan por menos control, con instituciones estructuradas y funcionales a los intereses del capital. El supuesto económico según el cual el mercado capitalista, vía competencia resuelve los problemas económicos, es una quimera, los resultados desastrosos están a la vista. Esta ortodoxia económica es conocida como modelo neoliberal. La ley Orgánica de Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal vigente, es una demostración de este modelo concentrador.

En cambio, el Estado controlador, tiene como finalidad apoyar sectores denominados estratégicos: salud, educación, servicios de movilidad, agua consumo humano, obras sociales orientadas a satisfacer las denominadas necesidades básicas insatisfechas. No implica tampoco la prohibición de iniciativas de empresas privadas. La regulación tiene un enfoque de redistribución de los recursos económicos generados en el país.

El editorial no pretende simplemente describir estos dos modelos en el esquema del sistema capitalista, en lo esencial, la caracterización de un nuevo modelo, recaba enunciados de concepciones de desarrollo diferentes al actual sistema. El reto es organizar una nueva sociedad en condiciones de inclusión, respeto, tolerancia a las diferencias culturales de nacionalidades y pueblos; organizaciones democráticas con líderes proactivos, que representen a sus conglomerados; transparencia basada en la gestión de sus autoridades, basado en un control ciudadano no institucionalizado como el actual; desarrollo sostenido en derechos, una sociedad activa al momento de tomar decisiones trascendentales; que el poder político tenga competencia respaldada en la voluntad de sus ciudadanos y no de sus agrupaciones políticas. Los cinco poderes del Estado supeditados a un enfoque de desarrollo del ser humano y no de las corporaciones.

¿Para dónde caminar? Hacia el Norte, el de siempre, donde el consumismo es la catástrofe; o hacia el Sur, revitalizando a nuestras raíces culturales, a formas y contenidos de concepción de vida, basada en el ser humano; y, una organización socio productiva sustentada en experiencias exitosas y propias de nuestras identidades.

La frase destacada:

“El reto es organizar una nueva sociedad en condiciones de inclusión, respeto, tolerancia a las diferencias culturales de nacionalidades y pueblos; organizaciones democráticas con líderes proactivos, que representen a sus conglomerados; transparencia basada en la gestión de sus autoridades; … desarrollo sostenido en derechos, una sociedad activa al momento de tomar decisiones trascendentales”.

Sobre el Autor Luis Jácome Salazar:

Licenciado en Banca y Finanzas por la Universidad Central del Ecuador. Magíster en Planificación Socio–Económica y Magíster en Planificación Urbana y Planificación Regional por la Universidad Central del Ecuador. Ex Profesor Universitario. Consultor en libre ejercicio. Director Yavirak (ONG). Miembro del Grupo Editorial La Borrega Negra, editorialista de varios medios escritos. Realizador de Programas Culturales y de Opinión Radial. Capacitador en Proyecto Educativo para la Producción, Medio Ambiente y Educación en Montufar (Carchi)

author-avatar

About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.