¡Terroristas!
Habrá estigma mayor para una persona o grupo social que ser tildado de terrorista. En el imaginario colectivo, esta imputación es una terrible acusación que mostraría lo más indigno del ser humano.
Por supuesto, el término se ha constituido en la defensa común del poder para culpar a sus opositores por las acciones que ponen en entredicho su potestad. Así, en la actualidad les llaman terroristas a quienes protestan contra los abusos de gobiernos oligárquicos, a quienes denuncian injusticias, violación de derechos humanos, atentados contra la naturaleza y la postergación de una vida digna para los habitantes. Ahora la resistencia popular es tildada con el mismo calificativo que a los traficantes, los violentos y los delincuentes.
Por supuesto, el invento del terrorismo para quienes objetan a los regímenes actuales, nacional o imperial, es una de las tantas estrategias orientadas a conseguir que los ciudadanos y ciudadanas lleguen a asociar los levantamientos de los diferentes sectores sociales como acciones reñidas con la paz pública, la gobernabilidad, la vida democrática. Por supuesto, el poder mediático que junto al económico, político, militar y religioso son los pilares que sostienen esos nefastos gobiernos, se ha encargado de difundir, hasta la saciedad, este insidioso relato. Resulta claro la maniobra del sistema dominante: achacar a cualquier acción de rebeldía u oposición como un acto subversivo y hasta criminal contra el orden establecido.
La muestra más evidente de esta falacia son las acusaciones a los miembros de la resistencia indígena que acaba de concluir. Durante un mes, hemos sido testigos de la réplica de discursos falaces en los medios oficiales y pautados. El ajusticiamiento mediático contra el movimiento de los pueblos originarios, va desde el reclamo airado a los inconformes hasta los agravios más peyorativos que se puedan imaginar: ¿cómo los indios pueden venir a subvertir el orden y la paz en que viven los ciudadanos? ¿cómo se atreven a destruir nuestras hermosas ciudades? ¿qué derecho tienen para impedir el trabajo y el comercio de las empresas y negocios? ¿por qué se aventuran a cometer actos vandálicos en nuestras urbes y provincias?, que se vayan a los páramos donde siempre deben estar, no pueden hablar ni el español…
En resumen, el término “terroristas” pretende descalificar la justa protesta de los pueblos, como si fuese un delito. Este estigma fraguado por el poder político busca que la restante población, principalmente mestiza, se constituya en una fuerza de choque contra las comunidades que se levantan. Esta maquinación ha logrado que la lucha por la defensa de la economía popular y de las clases marginadas, sea vista como una transgresión punible. En otros términos, un grupo social que se enfrenta a los decretos que golpea duramente a la economía popular, es impugnada por los propios afectados como son los pobres. ¿Cómo es posible que la clase popular acuse a quienes quieren evitar el incremento de su pobreza, y opte por respaldar al verdugo de su continua miseria?
Ciertamente, esta acción es inconcebible en el caso de quienes han logrado títulos universitarios. Unirse a la narrativa Estatal, es toda una vergüenza que desdice de su calidad intelectual y moral. De hecho, esta actitud tiene un fuerte tufo racista, lo cual les convierte en cómplices del terrorismo económico de las élites. Resulta frecuente observarlos pavonearse con sus títulos, pero indiferentes ante los sufrimientos de los más necesitados. Reimer advirtió “El pueblo paga la educación universitaria de sus jóvenes, para que se pongan al servicio de los ricos»
En base a estas necesarias referencias, este escrito pretende demostrar a quiénes debería endilgarse el calificativo de terroristas. Las razones se exponen como preguntas para incitar la reflexión de los lectores.
¿Cómo deben ser tildados quienes …
… cumplen las leoninas exigencias del FMI, a costa de la miseria y el atraso del país? … provocan la muerte de millones de niños y niñas por causa del hambre y la desnutrición, por acatar los dogmas neoliberales? … despiden empleados y trabajadores públicos, reduciéndoles a la desocupación y a la precariedad laboral? … provocan innumerables fallecidos por no dotar de suficientes recursos a la salud pública? … ubican ingentes cantidades de dinero en paraísos fiscales, fortunas obtenidas de la riqueza nacional? … incurren en frecuentes actos de corrupción, sobre todo los administradores de los dineros públicos que merma los recursos de salud, alimentación, educación, empleo, infraestructura? … han facilitado el saqueo de los recursos naturales: agrícola, marina, minera, en favor de las multinacionales extranjeras y subsidiarias nacionales? .… lavan dinero ilegal que contribuye a la bonanza de las entidades financieras? … han conformado el 2 % de la población que controla el 40 % de la riqueza nacional, constituyéndose en el poder económico y político del país? … matan, desaparecen, hieren y golpean a miles de manifestantes, al cumplir las órdenes de un Estado fascistoide? … envenenan con sustancias químicas nuestros suelos, ríos, mares, aire, aniquilan nuestros bosques? … están implicados en el tráfico de drogas que genera muerte y violencia, en el cual están implicados gobernantes, funcionarios, militares? … fraguan atentados, colocan bombas y protegen a los cabecillas de los GDO? … utilizan medios de comunicación oficiales y comerciales, con el propósito de difundir consignas de odio, desinformación, manipulación ideológica, consumismo, aculturamiento, racismo? … utilizan las fuerzas militares y policiales para sostener a regímenes fascistoides y reprimir las protestas ciudadanas? … buscan convertir a la nación en colonia, al someterla a los dictados del imperio a través del asentamiento de bases militares?
He aquí, de cuerpo entero los verdaderos terroristas, los que han originado muerte, miseria, atraso, alienación, dependencia. No se conoce que la justicia y la fiscalía hayan iniciado procesos judiciales a estos “vende patria”, más bien respaldan sus criminales acciones. Pero si los pueblos se levantan para contrarrestar estas atrocidades, enseguida están las fuerzas del orden para reprimirles y las leyes para ajusticiarlos. Es evidente, pues, la serie de terrorismos económicos, políticos, estatales, militares, mediáticos, imperiales, que ha soportado el Ecuador por largo tiempo.
¿Los indígenas, obreros, académicos, magisterio, amas de casa, trabajadores independientes, son quienes han ocasionado los terrorismos citados? NO. Todo un cinismo, lanzar esta imputación a quienes hemos soportado por siglos los embates descargados por los dueños del país.
Los terroristas nacionales y extranjeros son formados y entrenados en un orden cuyo único propósito es la máxima acumulación de riquezas y el dominio político en sus colonias.
La frase destacada:
Ciertamente, esta acción es inconcebible en el caso de quienes han logrado títulos universitarios. Unirse a la narrativa Estatal, es toda una vergüenza que desdice de su calidad intelectual y moral. De hecho, esta actitud tiene un fuerte tufo racista, lo cual les convierte en cómplices del terrorismo económico de las élites. Resulta frecuente observarlos pavoneándose con sus títulos, pero indiferentes ante los sufrimientos de los más necesitados. Reimer advirtió “El pueblo paga la educación universitaria de sus jóvenes, para que se pongan al servicio de los ricos»
Sobre el Autor Jorge Villarroel Idrovo:
Lcdo. en Psicología Educativa, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Ex Rector de la Universidad Técnica del Norte, Ex Rector del Colegio Nacional “Ibarra”, Docente Investigador, Autor de libros, artículos científicos, Ponente en eventos académicos de Ecuador y en varios países de América Latina.