Democracia y Constitución

Diario El Norte
Cuando en democracia se requiere cambiar el marco jurídico a través de una Asamblea Constituyente, esto solo será posible cuando desde el inicio se demuestre seriedad y transparencia al explicitar propósitos y objetivos. En efecto, es forzoso respetar y cumplir los procedimientos establecidos para elaborar la pregunta de la Consulta Popular y someter al dictamen previo y vinculante de la Corte Constitucional (art. 438 de la Constitución 2008).
Proceder así podrá mejorar la Carta Magna, construir un nuevo pacto social y mejorar la convivencia entre ciudadanos. Esta obra requiere incorporar la participación entusiasta de individuos y organizaciones sociales.
Cuando se formula la petición y se incluye el estatuto regulatorio, cuando el pueblo acepta la pregunta en la Consulta, cuando elige a los Diputados Constituyentes, cuando los electos recogen opiniones y redactan las propuestas hasta cuando en referéndum el pueblo da su voto de aprobación mayoritaria sobre los nuevos textos, todo pasa por el diálogo abierto y la búsqueda de consensos.
Una Constitución elaborada con estos procesos asegura desarrollo para el país, cohesiona y empodera a los ciudadanos para que velen por su cumplimiento, para que renazca la economía y la producción, para que se vivencie el progreso de derechos, obligaciones y el cumplimiento de las libertades. Solo así podrá renacer la Patria, integrarse en la comunidad internacional y sembrar confianza en el futuro.
Pero cuando de manera autoritaria urden narrativas; retuercen leyes para concentrar y someter las funciones del Estado; criminalizan la protesta social; recortan derechos, violan libertades públicas y acuerdos internacionales; eso, destruye la democracia y hace que fracase cualquier pacto social.