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Acceso a la educación superior de los afroecuatorianos en la última década

Diario El Norte

 

La historia de opresión ejercida contra la población afrodescendiente desde su llegada en el siglo XVI, explica el inicio de una discriminación y exclusión social, económica, cultural y étnica estructurada en las sociedades durante siglos; a pesar de ello, estos pueblos han resistido y con su fuerza de trabajo han contribuido al desarrollo del país.

El acceso a la educación superior (ES) para los afroecuatorianos ha sido muy limitado, esta realidad ha demorado mucho tiempo, inclusive su despertar y surgimiento. Si bien es cierto que en la última década se ha visto un pequeño crecimiento, también es cierto que ese aumento, todavía está por debajo de la media nacional; situación que ha provocado el reclamo de las organizaciones sociales afroecuatorianas demandando al Estado políticas de acción afirmativa para esta población históricamente discriminada.

Y es que, en palabras de René Ramírez (2012), en nuestro país la universidad se constituyó en “un espacio de reproducción de clase y de distinción social” (p.11). De allí que, Ramírez, apostó a que la universidad fuera el espacio en donde se encuentren diferentes grupos sociales, con diversidad étnica, diversidad de estratos económicos, regiones o territorios heterogéneos, e ideologías religiosas distintas. Esta apuesta hay que considerar ya que él estuvo al frente de la SENESCYT, desde el 2011 hasta el 2017, año en el cual terminó el período presidencial de Rafael Correa y se podría decir que de alguna manera se cumplió.

Efectivamente, en una de las reflexiones sobre su gestión expresadas públicamente, -me refiero a la entrevista realizada por Gustavo Monon en 2018 y publicada por la Revista Ibero-Americana de Estudios en Educación en enero del 2020- Ramírez expresó que, si comparamos los 10 años de la revolución ciudadana versus los otros diez años del neoliberalismo, “la única declaración económica que aumentó los ingresos fue el 30 % más rico. En la Revolución Ciudadana, el único que disminuyó es el 30 % más rico”, agregó que trabajaron el cambio en la materialidad y en la subjetividad; en este sentido, pudieron ingresar a la educación superior personas que nunca antes tuvieron acceso.

Pero ¿cuál ha sido el avance del pueblo afroecuatoriano en la última década? Según los datos del Sistema Nacional de Nivelación y Admisión (SNNA), en el período 2012-2014, del total de estudiantes que rindieron exámenes, apenas el 2.88% fue de los sectores afroecuatorianos. Solo el 2.54 % de todos los estudiantes que alcanzaron un cupo de acceso a la universidad se identificó como afroecuatoriano; en otras palabras, su participación en el proceso de admisión organizado por el SNNA durante el período 2012-2014 ni siquiera llegó al 3 %.

El Boletín -SENESCYT/Versión Nro. 2, agosto 2020- muestra este leve crecimiento acumulado entre 2015 y 2018 en el registro de matrícula nacional en universidades y escuelas politécnicas. La población estudiantil en general pasó de 563.030 a 632.541; este crecimiento significa un avance porcentual anual de 4.11 puntos. En el año 2018 la población afroecuatoriana registra a 31.637 jóvenes, lo que equivale al 5,01 % del total de estudiantes matriculados.

En cambio, en el ingreso a Institutos superiores y tecnológicos, la población afrodescendiente ha pasado de 1874 (2017) a 2456 en el año 2019, lenta evolución que se observa en el siguiente gráfico

Al analizar los dos tipos de instituciones de educación superior: universidades y escuelas politécnicas (UEP) e institutos superiores y tecnológicos (IST), se puede determinar que en el año 2018 ingresaron 34.311 afroecuatorianos. Aparentemente es una cifra importante, pero si analizamos en términos porcentuales es apenas el 5, 01 %.

Si tomamos casos específicos como es el de estudiantes matriculados en la Universidad Técnica del Norte (UTN), en el semestre marzo-agosto 2018, tenemos la siguiente realidad: de un total de 9. 689 matriculados apenas 268 estudiantes se auto identificaron como afroecuatoriano/a y negro/a; esto equivale al 2,66 % de matriculados.

¿Qué pasa con la población afroecuatoriana, cuáles son las causas por las que no ingresan a las universidades o Institutos superiores? La respuesta nos hace pensar en tres razones: 1. la pobreza de las familias, 2. la calidad de la educación y aprendizajes alanzados en la escolaridad y, 3. las bajas notas obtenidas en las pruebas de acceso por lo que no han conseguido los puntos requeridos para acceder a la carrera universitaria de su interés. En estas circunstancias, los jóvenes afrodescendientes han optado por seguir carreras profesionales que les permita generar recursos económicos en tiempos relativamente cortos, y estas consisten en ser: policía, militar, agente de tránsito, guía penitenciario. Esto podría explicar el bajo porcentaje de afroecuatorianos no solo en la UTN sino a nivel nacional.

Garzón (2019) señala otra razón por la cual los afroecuatorianos no acceden: “Las políticas que se encuentran circunscritas en base al tema de la educación deben ser claramente expresadas de acuerdo a la realidad actual y modificadas en relación a las distintas prácticas o estrategias para alcanzar la igualdad y no discriminación”. Considera que el acceso a la educación debe adaptarse a las necesidades y demandas de la sociedad, empezando por reconocer que el proceso de selección o compensación para alcanzar la homogeneidad es imposible; si no se toma en cuenta la diversidad de la sociedad no se podrá lograr una real igualdad de oportunidades. (Garzón, 2017, p.67).

Agrega que cuando se entienda que la diversidad en la educación, en cualquiera de las sociedades, es un factor enriquecedor, éste se debería adaptarse a las necesidades de cada realidad humana, lo que permitiría ajustar políticas y estrategias que lleven a que todos los jóvenes gocen del derecho a la educación. Lamentablemente lo expresado por Garzón ya no se puede verificar con la política de cuotas que contemplaba el Art. 59 del Reglamento a la SNNA-2017 “Las Instituciones de Educación Superior, favorecerán el ingreso al sistema de educación superior, mediante la asignación del 15% de la oferta académica real”; porque el reglamento se derogó con el Acuerdo No. SENESCYT-2022-09 del 21 de marzo del 2022. Pero en cualquier situación, esa política nunca se cumplió; como acabamos de analizar en el año 2018, solo alcanzó el 5%.

Considero que se deben mejorar estas políticas de cuotas, quizá con más becas para la población afrodescendiante, pero lo más importante y lo de fondo es bajar los niveles de desigualdad en el país, es decir, la pobreza; así lo señala la Agenda Nacional para la Igualdad de Nacionalidades y Pueblos (ANINP) 2013-2017 que las causas “son relaciones estructurales, de injusticia social y económica”. También influye una matriz colonial en vista que los índices de pobreza, subempleo y baja escolaridad, afectan de manera desigual a las personas históricamente excluidas como son los afroecuatorianos e indígenas.

Mientras no se supere la base económica estructural socialmente excluyente, el pensamiento colonial y tengamos gobiernos neoliberales que intentan con parches resolver este problema, seguiremos en el subdesarrollo como país; y los afroecuatorianos seguiremos apostándole a las profesiones que nos generen ingresos lo más pronto posible.

La frase destacada:

“se deben mejorar estas políticas de cuotas, quizá con más becas para la población afrodescendiante, pero lo más importante y lo de fondo es bajar los niveles de desigualdad en el país, es decir, la pobreza”

Sobre el Autor Iván Pabón Chalá:

Doctor en Investigaciones Humanísticas, Universidad de Oviedo (España); Magíster en Estudios Latinoamericanos; Licenciado en CCEE. Docente invitado: Universidad Andina “Simón Bolívar” y Universidad Técnica del Norte; Docente Unidad Educativa “Valle del Chota”. Miembro Fundador Federación de Comunidades y Organizaciones Negras de Imbabura y Carchi FECONIC, Coordinador Comisión Nacional de Etnoeducación Afroecuatoriana, editor Módulos “Orígenes”. Autor: Identidad Afro, Procesos de Construcción en las comunidades negras de la cuenca Chota-Mira, Historia de vida de la afrochoteña Aída Espinoza. Ponente en eventos y simposios nacionales e internacionales.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.