Afroecuatorianos y elecciones seccionales 2026

El 31 de julio del 2026, el Consejo Nacional Electoral (CNE) convocó a elecciones seccionales para el domingo 29 de noviembre de 2026, se adelantaron 77 días pese a que debían realizarse el 14 de febrero de 2027. En el proceso están habilitados 13,8 millones de votantes a nivel nacional.
La convocatoria marcó el pitazo inicial para la renovación de los gobiernos autónomos descentralizados (GAD) para el período 2027-2031. Se elegirán 23 prefecturas y vice prefecturas provinciales, 222 alcaldías municipales, 909 concejalías urbanas, 457 concejalías rurales y más de 4.100 vocalías de juntas parroquiales, además de los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). La campaña electoral arrancará del 12 al 26 de noviembre del 2026, antecedida por debates obligatorios organizados por el CNE en jurisdicciones con más de 100.000 electores.
En el marco de esta normativa temporal, las comunidades, organizaciones, intelectuales y líderes analizan su posición política. Es lamentable las restricciones de participación de partidos y líderes políticos de oposición en la contienda, hace peligrar la democracia y evidencia una cancha bastante inclinada.
La cita en las urnas no solo representa un ejercicio cívico convencional, sino una oportunidad crucial para evaluar la madurez de la inclusión ciudadana, la equidad territorial y el peso demográfico de un pueblo que ha cimentado la identidad cultural del país, en especial en provincias con alta concentración afrodescendiente como: Esmeraldas, Guayas, Pichincha, Imbabura y Carchi.
De la invisibilización a la incidencia fragmentada.
En el panorama actual es imperativo mirar el pasado. Tradicionalmente, la participación política del pueblo negro estuvo marcada por la exclusión estructural y el clientelismo partidista. Durante décadas, los líderes afro ocuparon roles secundarios dentro de los partidos políticos tradicionales, relegados a operadores de base o a cuotas simbólicas de participación que pocas veces se traducían en la toma real de decisiones públicas.
Sin embargo, con la consagración de los derechos colectivos en la Constitución de 1998 y más consolidada en la del 2008, el escenario comenzó a mutar, incluso desde las elecciones a la Asamblea Constituyente 2007-2008; se visibilizaron los mejores representantes no solo del pueblo afroecuatoriano sino también de los indígenas y montubios que fueron seleccionados y elegidos por sus respectivos pueblos y nacionalidades.
En las elecciones seccionales y nacionales de las últimas dos décadas, la presencia logró hitos importantes: se conquistaron administraciones municipales históricas en cantones de la Costa norte como Esmeraldas, San Lorenzo y Eloy Alfaro, así como escaños de relevancia en la Asamblea Nacional.
Cabe resaltar la designación de un ministro en la década del gobierno de la Revolución Ciudadana, si bien no fueron por elección popular, pero impulsó la participación política de nuestro pueblo, demostró capacidad y honestidad en el desempeño de las secretarías de Estado. Antonio Preciado fue el primer ministro en ocupar este cargo en el Ministerio de Cultura; Alexandra Ocles como la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria, con rango de ministra en la Secretaría de Pueblos y Movimientos Sociales; Raquel Gonzales, primera mujer en ocupar la presidencia del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).
Desafíos latentes
A pesar de los avances la participación adoleció de fragmentación. Con frecuencia, los candidatos compitieron bajo banderas políticas ajenas por no tener un partido o movimiento propio, diluyendo las demandas de justicia social, erradicación del racismo sistémico y desarrollo económico local en planes de gobierno tradicionales. Además, esos partidos y movimientos políticos tradicionales consiguieron fracturar a las familias de nuestro pueblo al considerar como candidatos a hermanos, primos, tíos, sobrinos y otros, para rellenar listas diferentes. Esto causó rivalidades por defender al candidato y/o movimiento que les tomó en cuenta.
Brecha entre representación y gestión.
Si bien numéricamente creció la presencia de concejales, vocales parroquiales y asambleístas, el impacto presupuestario y la priorización de políticas públicas con enfoque étnico-racial en los GAD son limitados, obstaculizados por la precariedadad institucional o por la falta de asignación equitativa de recursos. Este es un reto que se puede lograr con la coehción de las organizaciones sociales negras.
Proyecciones para elecciones seccionales 2026
La participación afro muestra un escenario de alta complejidad, caracterizado por una triple dinámica: el despertar de una ciudadanía más exigente, el persistente riesgo de una polarización institucional y la división política intrafamiliar.
Nuestros colectivos, organizaciones de base y liderazgos juveniles llegan a este proceso con una agenda más pulida. Se observan esfuerzos significativos por trascender el mero apoyo electoral condicionado para exigir que los candidatos a prefecturas y alcaldías, independientemente de su origen étnico, incorporen en sus planes de trabajo ejes específicos sobre: soberanía alimentaria, titulación de tierras ancestrales, combate a la pobreza multidimensional en zonas rurales, políticas de Estado para quitarle la base social a la delincuencia organizada, fortalecimiento de las manifestaciones culturales y políticas de empleo juvenil.
En Esmeraldas y Carchi (en sectores con alta concentración de población afrodescendiente), así como en los cordones urbanos periféricos de Quito y Guayaquil (donde habitan importantes comunidades migrantes internas) la proyección apunta a un incremento en la postulación de cuadros propios. Los liderzgos locales buscan captar el descontento ciudadano frente a la crisis de inseguridad y el abandono Estatal, posicionando a figuras comunitarias como opciones reales de gobierno local. El reto es evitar la dispersión del voto, un fenómino histórico que suele restar fuerza política a las opciones con identidad comunitaria.
Entre Imbabura y Carchi, se asientan más de 38 comunidades afroecuatorianas que constituyen su Territorio Ancestral integrado por los valles de Chota, Salinas, La Concepción y Guallupe. Aunque demográficamente representan un porcentaje moderado del total provincial (alrededor del 5,8 % en Imbabura y el 5,2 % en el Carchi) su peso político, cultural y territorial es altamente estratégico en cantones como Bolívar y Mira en Carchi y Pimampiro en Imbabura.
Conclusiones
Las elecciones de noviembre 2026 representan una prueba de fuego para la democracia, en particular, para el movimiento afroecuatoriano. El desafío no es solo ocupar curules, despachos o vocalías, sino transformar el ejercicio del poder local en una herramienta efectiva para la participación social, la reparación histórica y el desarrollo inclusivo. Aprovechar la política internacional del Segundo Decenio (2025-2034) y exigir su cumplimiento. El gran reto es la cohesión de las organizaciones a nivel nacional.
La frase destacada:
Nuestros colectivos, organizaciones de base y liderazgos juveniles llegan a este proceso con una agenda más pulida. Se observan esfuerzos significativos por trascender el mero apoyo electoral condicionado para exigir que los candidatos a prefecturas y alcaldías, independientemente de su origen étnico, incorporen en sus planes de trabajo ejes específicos sobre: soberanía alimentaria, titulación de tierras ancestrales, combate a la pobreza multidimensional en zonas rurales, políticas de Estado para quitarle la base social a la delincuencia organizada, fortalecimiento de las manifestaciones culturales y políticas de empleo juvenil.
Sobre el Autor Iván Pabón Chalá:
Doctor en Investigaciones Humanísticas, Universidad de Oviedo (España); Magíster en Estudios Latinoamericanos; Licenciado en CCEE. Docente invitado Universidad Andina “Simón Bolívar”; Docente Universidad Técnica del Norte; Docente Unidad Educativa “Valle del Chota”. Miembro Fundador Federación de Comunidades y Organizaciones Negras de Imbabura y Carchi FECONIC, Coordinador Comisión Nacional de Etnoeducación Afroecuatoriana, editor Módulos “Orígenes”. Autor: Identidad Afro, Procesos de Construcción en las comunidades negras de la cuenca Chota-Mira, Historia de vida de la afrochoteña Aída Espinoza. Ponente en eventos y simposios nacionales e internacionales.
