Dilema electoral en Colombia

Diario El Norte
El escenario electoral colombiano no solo confronta las aspiraciones de tendencias políticas internas, sino se disputan intereses económicos y geopolíticos foráneos que quieren imponer.
El relanzamiento de la “Doctrina Monroe” pone bajo la égida militar hegemónica a toda la región a pretexto de “lucha contra el narcotráfico y el terrorismo”. La supremacista perorata “Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande” conlleva gobiernos incondicionales y pactos de vasallaje; chantaje y agresión militar extraterritorial; apropiación indebida de minerales, tierras raras y riquezas naturales; política de miedo, persecución a líderes sociales y a opositores con manipulación judicial; violación a la soberanía de las naciones, a la libre autodeterminación de los pueblos y un largo etcétera.
Duque (2026) dice que la primera vuelta “redefinió sus actores, los lenguajes y los conflictos que estructurarán la política colombiana en los próximos años … los ejes emergentes podrían ser institucionalidad versus antipolítica, pluralismo contra reacción cultural, derechos contra restricciones”.
El candidato de la derecha tiene nacionalidad norteamericana, defiende el capitalismo y la dominación; fue abogado de narcotraficantes; extraerá petróleo con fracturación hidráulica; eliminará elevación salarial, acceso a la tierra, gratuidad de la universidad; amenaza con “destripar opositores” con lo que volverá el conflicto armado.
La izquierda aspira la unidad nacional para desarrollar la economía con 3 ejes: profundas reformas sociales (reformas en salud en lugar de Empresas Promotoras de Salud), economía y bienestar para disminuir pobreza; consolidación de paz total, respeto a derechos humanos; lucha contra la macrocorrupción y las economías ilegales.