Pido La Palabra

Ecuador en la encrucijada: El NO triunfa, pero el gobierno de Noboa ¿entiende la lección?

El domingo 16 de noviembre de 2025, Ecuador vivió uno de los momentos más decisivos de su democracia en la última década. En un contexto de profunda desconfianza hacia las élites políticas y económicas, más de 11 millones de ecuatorianos acudieron a las urnas para responder a cuatro preguntas de referéndum y consulta popular impulsadas por el gobierno de Daniel Noboa. Los resultados, anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) poco después de las 21h00, fueron contundentes: el NO ganó en las cuatro preguntas, con porcentajes que oscilaron entre el 58,7 % y el 64,3 %.

Sin duda, este es un mensaje claro: la ciudadanía rechazó el proyecto de “modernización autoritaria” del presidente, que buscaba reconfigurar el Estado a su medida, bajo la bandera de la “seguridad” y la “eficiencia”, pero en realidad profundizando la dependencia externa y el desmantelamiento de lo público.

El NO como acto de resistencia

La victoria del NO, no fue un accidente ni un simple rechazo a la figura de Noboa. Fue un acto político colectivo articulado por movimientos sociales, sindicatos, pueblos indígenas, estudiantes, mujeres y sectores populares que, tras años de ajustes, represión y privatizaciones, decidieron no permitir que se consolidara un modelo de Estado que prioriza el capital sobre los derechos.

La pregunta 1, que buscaba permitir la instalación de bases militares extranjeras, fue la más simbólica. Con un 60,85 % de rechazo, el pueblo ecuatoriano reafirmó su soberanía territorial. Esto no es solo una cuestión legal: es una herencia histórica. Desde la resistencia a la presencia militar estadounidense en Manta en los años 2000 hasta la oposición a la militarización de la frontera con Colombia, Ecuador ha sido un faro de neutralidad en una región donde las potencias buscan imponer su hegemonía. Noboa, con su discurso de “seguridad nacional”, intentó vender esta medida como necesaria para combatir el narcotráfico. Pero la ciudadanía entendió: no se combate la violencia con más militarización, sino con justicia social, inversión en salud, educación y desarrollo territorial.

La pregunta 2, sobre el financiamiento estatal a partidos políticos, fue otra derrota para el establishment. Aunque el gobierno argumentó que se trataba de “ahorrar recursos”, en la práctica se trataba de desfinanciar a los partidos de izquierda y popular, que dependen del Estado para operar, mientras los partidos de derecha, como ADN, CREO y PSC, cuentan con redes de financiamiento privado y empresarial. El NO, que alcanzó 58,32 %, representó un voto de defensa de la democracia representativa frente a la democracia de las grandes chequeras.

La pregunta 3, que reducía el número de asambleístas, fue presentada como “eficiencia”. Pero la reducción propuesta —de 151 a 73— no era técnica, sino política. Al eliminar la representación proporcional de las provincias más pobladas y reducir la capacidad de fiscalización, se debilitaba el Congreso para controlar al Ejecutivo. El 53.73 % de rechazo evidenció que la ciudadanía no quiere un Estado más pequeño, sino más democrático.

Y la pregunta 4, la más audaz: la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Aunque el gobierno la presentó como “opción”, en realidad la diseñó como un mecanismo para legitimar una nueva Constitución que consolidara el modelo neoliberal. La respuesta fue contundente: 61,83 % dijo NO. Porque el pueblo no quiere una Constitución escrita por élites con apoyo de la embajada estadounidense, sino una que surja de la movilización popular, como la de 2008, que fue fruto de la lucha de los pueblos indígenas, obreros y mujeres, de todos los sectores.

La campaña del miedo y la manipulación

La campaña del gobierno de Noboa fue una maquinaria de desinformación y manipulación sin precedentes. Se gastaron más de USD 18 millones de recursos públicos en publicidad oficial, con mensajes que vinculaban el NO con el “caos”, el “retorno del correísmo” y la “inseguridad”.

Se utilizaron redes sociales, influencers, y hasta instituciones públicas para difundir mensajes sesgados. Se publicaron videos con actores que fingían ser “víctimas del crimen” para asociar el NO con el aumento de la violencia. Se omitió cualquier análisis sobre los riesgos de la militarización, el financiamiento privado de partidos o la pérdida de representación democrática.

Detalle del gasto en la Consulta Popular y Referéndum

DESTINOMONTO (USD)
Papeletas y documentos electorales8,5 millones
Fuerzas Armadas7,9 millones
Policía Nacional5,4 millones
Fortalecimiento tecnológico4,5 millones
Voto en el exterior2,7 millones
Talento Humano19,8 millones
Pago miembros de Juntas Receptoras del Voto3,5 millones
Campañas de información al ciudadano3,6 millones
Bienes y servicios3 millones
Capacitación256 975
Observación electoral98 938

Fuente CNE, elaboración propia

Además, se aprobó como límite de gasto electoral para la campaña USD 2,8 millones, la misma que fue aprovechada por las diferentes organizaciones sociales, monto asignado para cada opción (Sí o No).

¿Qué sigue? La lección que Noboa no quiere ver

Noboa, en su discurso de victoria del “No”, dijo, solamente a través de X: “Estos son los resultados. Consultamos a los ecuatorianos y ellos han hablado. Cumplimos con lo prometido: preguntarles directamente. Nosotros respetamos la voluntad del pueblo ecuatoriano. Nuestro compromiso no cambia; se fortalece. Seguiremos luchando sin descanso por el país que ustedes merecen, con las herramientas que tenemos”.

Sin embargo, el triunfo del NO es un voto de desconfianza hacia el modelo neoliberal, pero también una llamada a la reconstrucción democrática. No basta con decir “no” a las bases militares o al financiamiento de los partidos políticos: hay que construir alternativas y robustecer la democracia participativa.

La izquierda popular, que se fragmentó tras la derrota de Correa, ahora tiene una oportunidad histórica: unificar fuerzas, organizar asambleas populares y proponer una nueva agenda: soberanía alimentaria, justicia tributaria y descentralización del poder.

Seguramente para Noboa, el país necesita más reformas, pero ¿qué reformas? Las que beneficien a las transnacionales, a los bancos, a los oligopolios mineros y petroleros, a las élites. Su gobierno no ha entendido que el Ecuador no quiere más “eficiencia” en la represión, sino más justicia en la distribución. No quiere más bases militares, sino más escuelas. No quiere menos asambleístas, sino más participación. No quiere una Constitución escrita por expertos en Washington, sino una que surja de los barrios, las comunidades y los pueblos originarios.

El 16 de noviembre no fue una derrota del gobierno: fue una victoria del pueblo. Y el pueblo no se rinde, definitivamente: ¡El NO, no es el final! ¡Es el comienzo!

La frase destacada:

Sin embargo, el triunfo del NO es un voto de desconfianza hacia el modelo neoliberal, pero también una llamada a la reconstrucción democrática. No basta con decir “no” a las bases militares o al financiamiento de los partidos políticos: hay que construir alternativas.

Sobre el Autor Eduardo Albán Gallo:

Licenciado en Comunicación Social, Máster en Ciencias Políticas y Dr (c) en Estado de Derecho y Gobernanza Global. Periodista profesional, experto en temas de Comunicación y Política. Consultor independiente, Investigador y Docente Universitario. Asesor y técnico en instituciones gubernamentales en temas de comunicación, política y políticas públicas.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.