Pido La Palabra, Sin categoría

Espejos y chanchos un mismo engaño. La mentira constante

 

El gobierno del Noboa se muestra de cuerpo entero, millones de ecuatorianos tenían la esperanza de mejores días, que la salud, la educación y la seguridad serían prioridad para el Estado. Sin embargo, vemos que desde el poder solo favorece a las familias más acaudaladas del país y a los intereses del capital transnacional. La trillada frase “nuevo Ecuador” no es más que un slogan para encubrir la estrategia de apoderarse de los sectores estratégicos y de los recursos naturales que existe en el suelo y subsuelo de la Patria. Para esto el gobierno se tomó todas las instancias de los poderes del Estado a través de la compra de conciencias. En el parlamento seis asambleístas que llegaron de la mano del movimiento Pachakutik se alinearon con el proyecto de Daniel Noboa y eso es una muestra de cómo el poder corrompe. Esos votos vergonzantes le han permitido aprobar leyes antipopulares e inconstitucionales por lo que la Corte Constitucional anuló al menos dos de ellas.

La narrativa fabricada por el gobierno segmenta a la población en personas de bien y en personas del mal. Esta estrategia busca estigmatizar la lucha social. A quienes piensan diferente les convierten en personas del mal con acusaciones de vándalos, terroristas y vagos. El discurso de odio instalado desde arriba es manipulador, quieren convertir a la mentira en verdad. Bien señala Hannah Arendt: “¿cómo se puede tener una opinión si no se está informado? Si todo el mundo te miente siempre, la consecuencia no es que creas las mentiras, sino que ya nadie cree nada. Esto se debe a que las mentiras, por su propia naturaleza, deben cambiarse, y un gobierno mentiroso tiene que reescribir constantemente su propia historia. Como consecuencia, no solo recibes una mentira -una mentira que podrías repetir el resto de tus días-, sino un gran número de mentiras, según cómo sople el viento político. Y un pueblo que ya no puede creer en nada no puede decidirse. Se ve privado no solo de su capacidad de actuar, sino también de su capacidad de pensar y juzgar. Y con un pueblo así, puedes hacer lo que quieras”.

En esta lógica, quienes se creen “gente de bien” avalan todas las políticas que implementa el desgobierno de Noboa. Repiten de manera irreflexiva que la subida del 3% del IVA es para combatir al crimen organizado, pero no existen resultados en el control de la seguridad, no tenemos paz ni tranquilidad; por el contrario, hay más muertes violentas, extorciones y secuestros de las bandas criminales. En cambio, vemos que las fuerzas armadas y policiales tienen armamento sofisticado que usan en operativos para reprimir a un pueblo desarmado que exige derechos.

La “gente de bien” le hace el juego al poder, justifican que bombardeen con gas lacrimógeno desde helicópteros, drones, tanquetas y carabinas a las comunidades incluso cuando ingresan a las casas en donde viven niños y ancianos. Los de “bien” en redes sociales y medios de comunicación replican contenidos para alimentar odio, racismo y clasismo hacia el pueblo indígena y hacia quienes no están de acuerdo con las mentiras que en campaña electoral Noboa dijo. Aseguró que no subiría el precio del diésel y lo subió. Reclamamos la derogatoria del Decreto 126 porque encarece todo lo que se transporta.

La “gente de bien” dice “somos neutrales y queremos trabajar”. Neutrales no son, actúan como fuerza de choque para confrontar el paro y marchan amparados por la policía. Todos queremos trabajar en paz, queremos mesas de diálogo para buscar soluciones para detener la pobreza y la marginalidad a la que han condenado no solo a la población rural sino a las mayorías sociales urbanas. Todos sentimos el peso de la crisis económica, el desempleo y el abandono del Estado.   Se olvidaron que -en la pandemia- declararon héroes a los pueblos indígenas porque con el trabajo del campo garantizamos la seguridad alimentaria de todos; pero, hoy somos “malos, vagos y terroristas”.

Según la “gente de bien” los indígenas son tolerables cuando visten trajes típicos, es decir cuando les consideran objeto folclórico. En ocasiones ellos se disfrazan con atuendos indígenas, se toman fotos y danzan el juyayay o en campaña electoral buscan votos con poncho y sombrero. Pero la misma “gente de bien” ve con buenos ojos la violencia del Estado, no les importa el sufrimiento y terror que sienten poblaciones enteras. Es “normal para la gente bien” que se pague por la chatarra que trajo PROGEN donde se despilfarró 150 millones de dólares; es normal el asesinato de los cuatro niños de las Malvinas o que mueran 18 neonatos por falta de medicinas; es normal que gaste 60 millones en una consulta que busca legitimar la entrega del petróleo, las minas y las empresas eléctricas que son de todos los ecuatorianos a grandes consorcios internacionales donde su círculo familiar forma parte. Es “normal” que el gobierno no invierta en hospitales, en medicinas, en escuelas, en carreteras. Los “de bien” no opinan cuando borran 96 millones de dólares de la duda en firme que el clan Noboa tiene con el SRI.

El gobierno entrega bonos y chanchos del narcotráfico para engañar a la gente como sucedió hace 533 años en la conquista cuando gente blanca y barbuda regaló espejos a las poblaciones originarias y a cambio se llevaron oro y tierras. Es la misma estrategia que hoy se aplica para desmovilizarnos.

El 16 de noviembre con la Consulta quieren cambiar la Constitución del 2008 con falsos argumentos como el que “no le permite combatir a la delincuencia”. Todos sabemos que es una artimaña para eliminar la propiedad imprescriptible de recursos naturales en favor del Estado; los derechos de la naturaleza; la consulta previa e informada; la interculturalidad, la justicia indígena; el derecho a la seguridad social, la gratuidad de la salud, educación, etc. Por estas razones votaremos NO a esta pretensión antidemocrática.

Es momento de sentar las bases para un dialogo serio sin mentiras ni engaños y dejar de estar de espaldas. Es momento para que el Estado asuma la responsabilidad para garantizar tranquilidad en las calles y no defienda las estadísticas económicas del FMI. Es momento para en democracia incentivar la reactivación comunitaria y cooperativista del agro, que implemente sistemas de acopio para su comercialización, distribución y venta; para que el Estado invierta en las empresas públicas para salvar la industria petrolera y eléctrica, en la reconstrucción de vías, en salud, educación y tecnología. Queremos dignidad y no inequidad social.

El Ecuador tendrá paz y la población indígena no saldrá a las calles cuando exista verdadera justicia social y una vida digna para la gente por siglos menos favorecida. Sin embargo, como en la época de las dictaduras más cruentas, hoy las fuerzas del orden reprimen brutalmente la protesta de los pueblos originarios. Nelson Mandela con sabiduría sentenció “Sabemos que el fin de un dictador está cerca, cuando lo único que tiene en las calles son militares”.

La frase destacada:

Es momento de sentar las bases para un dialogo serio sin mentiras ni engaños y dejar de estar de espaldas. Es momento para que el Estado asuma la responsabilidad para garantizar tranquilidad en las calles y no defienda las estadísticas económicas del FMI.

Sobre el Autor Lauro Farinango Carlozama:

Nacionalidad Kichwa, Pueblo Karanki, Licenciado en Ciencias de la Educación, Vicerrector de la Unidad Educativa “San Juan de Ilumán”, ex Dirigente de la Federación Campesina de Imbabura (FICI), Líder y Primer presidente de los procesos de Reconstitución del Pueblo Kichwa Karanki, Fundador del Centro Cultural Intipak Punku, ex Representante por los Pueblos y Nacionalidades ante el Consejo Cantonal de Ibarra para la Protección de Derechos.

 

author-avatar

About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.