Hablando de fatalidades… (I)

¡Creo que el primer deber de la filosofía es hacerte entender
en qué profunda mierda estás metido!
Slavoj Žižek
Introducción
Revisando viejos papeles encontré una entrevista que Helen Brown, una periodista de The Telegraph (Londres, 05 de Julio de 2010), le hizo a Slavoj Žižek, un filósofo y psicoanalista esloveno que opina sobre todo lo imaginable: desde capitalismo, comunismo, sexo, cine, literatura, y, desde luego, filosofía. Sus opiniones no siempre respetan la coherencia que uno esperaría de un filósofo, sino que muchas veces son contradictorias, anárquicas, burlescas, malhabladas. Eso sí, cuando se pone serio, sus libros u opiniones son bien argumentados y eso es un mérito. De esa entrevista extraemos la información que les ofrecemos en los párrafos siguientes.
Una de las ideas interesantes de Žižek es que el sistema capitalista global se acerca a un punto cero apocalíptico y lo dice basándose en cuatro razones: la crisis ecológica, las consecuencias de la revolución biogenética, los problemas y desequilibrios dentro del propio sistema, y el crecimiento explosivo de divisiones y exclusiones sociales. Tres lustros después estas razones siguen vigentes.
Otra idea interesante es que de las cenizas deberíamos poder construir un nuevo comunismo, aunque no da pistas concretas de cómo hacerlo. Señala que los liberal-conservadores que se oponen al comunismo piensan que éste, al partir de la pretensión de querer imponer un sueño a la realidad, termina en el terror. Pero el inquieto Žižek se lanza a preguntar: ¿Y si uno insiste en asumir el riesgo de imponer lo Imposible a la realidad? Su respuesta es que “incluso si, de esta manera, no conseguimos lo que queríamos y/o esperábamos, aun así, cambiamos las coordenadas de lo que parece ‘posible’ y damos lugar a algo genuinamente nuevo». El tipo de “comunismo” que vivió en la antigua Yugoeslavia, que era más abierto que en otros lugares, le permitía una visión realista.
También se destapa contra ciertos libros que pretenden enseñar cómo vivir y ser feliz; allí su respuesta es lapidaria: «¡Detesto ese tipo de libro que te dice cómo vivir, cómo hacerte feliz! ¡Los filósofos no tienen buenas noticias para ti a este nivel! ¡Creo que el primer deber de la filosofía es hacerte entender en qué profunda mierda estás metido!» De esta cita vamos a tomar la última referencia que nos da pie para algunos pensamientos en lo que resta de artículo.
La realidad en la que estamos…
Volvamos a preguntar para que nadie escape del problema: “¿en qué profunda mierda estamos metidos?”. La pregunta tiene sentido filosófico porque averigua en último término por el sentido de nuestra existencia. Podríamos intentar tres respuestas: a nivel global, a nivel regional y a nivel local. Le dejo el “nivel personal” a cada lector para que se entretenga pensando en sí mismo. Las reflexiones que vamos a hacer parten, como es obvio, de nuestra realidad y nuestro contexto histórico.
A nivel mundial estamos metidos en un orden/desorden multipolar, cuyos polos son ahora al menos tres potencias (EEUU, China y Rusia) que comparten la hegemonía mundial. EEUU, la potencia que va perdiendo la hegemonía unipolar que detentaba, está creando un “desorden mundial expreso” mediante el desconocimiento o violación de toda norma o regla de convivencia internacional. De hecho, ha desconocido el derecho internacional, se ha separado de diversos organismos vinculados a la ONU, ha impuesto sanciones a una multiplicidad de países y va creando intencionalmente un estado de conmoción mundial que se guía por los intereses geopolíticos de EEUU. La pretensión de anexar Canadá y Groenladia, la intervención en Venezuela y el secuestro de su presidente, el deseo de volver a apoderarse del Canal de Panamá, el cambio de nombre del Golfo de México y las presiones económicas, políticas y culturales a nivel de todo el planeta revelan este desaforado afán de reconstruir una hegemonía única y total al costo que fuere y saltándose todo tipo de reglas (Cf. Discurso de Mark Karney, primer ministro de Canadá, en la reunión anual de Davos-2026).
A nivel regional: La multipolaridad es buena para el planeta que estaba sometido al dominio absoluto y unipolar de EEUU, pero no es tan buena para Latinoamérica por, entre otras, estas razones: 1) porque “mundo multipolar” no significa automáticamente un mundo descolonizado. Que hoy exista multipolaridad no significa que América Latina haya salido de la órbita de EEUU y se haya convertido en una región autónoma. 2) Ocurre más bien algo paradójico: el imperio estadounidense declina en hegemonía global, pero intensifica el dominio y el control de América Latina, a la que -como sabemos- considera su “patio trasero”. 3) En tanto “patio trasero”, América Latina es vista por EEUU como su zona estratégica en la que debe imponer su visión y sus políticas en seguridad, recursos naturales, finanzas, migración, narcotráfico, discurso democrático, etc. Estas razones explican por qué nuestra región sigue considerada como espacio de tutelaje político, disciplinamiento económico, y sospecha permanente. La multipolaridad mundial, por consiguiente, coexiste con una unipolaridad regional de facto, es decir con el dominio total y manifiesto de EEUU sobre nuestra región.
América Latina avanza en su historia bajo condicionamientos que no puede evitar (por ahora): el capitalismo de mercado, la sociedad dividida en clases, la democracia liberal, la cultura de imitación, la dependencia geo-política, el orden/desorden mundial. ¿Qué significa esto? Significa que nuestra región sigue estructuralmente marcada por la dependencia económica, la colonización, el sometimiento político y la subordinación epistémica.
A nivel local: el drama ecuatoriano empieza por el hecho de estar gobernados por un estadounidense-ecuatoriano que no siente (no ama, no le duele, no le interesa) su país. Su mayor deseo no es gobernar para el bienestar de los ecuatorianos sino aprovecharse del cargo que el pueblo ecuatoriano equivocadamente le confió para cimentar en los recursos del Estado los intereses económicos de su grupo empresarial, de los empresarios amigos y de una oligarquía empresarial que cree ser dueña del país.
¿Se puede pensar un mierdero más grande que éste en que estamos metidos? Difícil.
La frase destacada:
“el drama ecuatoriano empieza por el hecho de estar gobernados por un estadounidense-ecuatoriano que no siente (no ama, no le duele, no le interesa) su país. Su mayor deseo no es gobernar para el bienestar de los ecuatorianos sino aprovecharse del cargo que el pueblo ecuatoriano equivocadamente le confió para cimentar en los recursos del Estado los intereses económicos de su grupo empresarial, de los empresarios amigos y de una oligarquía empresarial que cree ser dueña del país”.
Sobre el autor Samuel Guerra Bravo:
Investigador independiente. Ha sido profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad Católica del Ecuador – Quito (PUCE). Autor de libros y artículos de su especialidad.

Israel country outlines modern map background.

A rear view of a businessman as he stands and looks up at three interlocking globes on the wall in front of him as he tries to sort out the mess of geopolitical events. A globe rotated to Asia is in the center. Map source material courtesy of https://images.nasa.gov/