Pido La Palabra

Otro decenio para los afrodescendientes: entre la deuda histórica y el compromiso real

 

El 17 de diciembre de 2024, la Asamblea General de la Naciones Unidas (ONU) en su Resolución Nro. A/RES/79/193 aprobó el segundo decenio para los afrodescendientes “Afrodescendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo’’. Inició en enero de 2025 y terminará el 31 de diciembre de 2034; transcurrido un año, la difusión no es suficiente y muchos afroecuatorianos apenas se enteraron en el taller realizado el 4 de diciembre del 2025 en la Universidad Técnica del Norte (UTN, Ibarra). En este contexto, las preguntas que emergen son: ¿Por qué un nuevo Decenio para los afrodescendientes con el mismo tema? ¿Existe una evaluación del Decenio anterior? ¿Cuáles son los impactos del Decenio anterior? ¿Que hicieron los gobiernos anteriores por el cumplimiento de los objetivos y el programa de actividades del Decenio 2015-2024? ¿Que ha hecho o que está haciendo el gobierno actual en pro de la ejecución de este nuevo Decenio? ¿Cuáles son las expectativas de la ONU? Son muchas interrogantes que podemos formular, sin embargo, intentaremos dar algunas respuestas.

¿Por qué un nuevo Decenio?

La proclamación de un segundo Decenio Internacional (2025-2034) no es un acto de repetición burocrática, sino un reconocimiento tácito que los objetivos planteados en el anterior Decenio 2015-2024 no se cumplieron a cabalidad. La ONU comprendió que diez años son insuficientes para revertir siglos de racismo estructural, discriminación y exclusión económica, más aún cuando muchos países, entre ellos el Ecuador, hicieron muy poco por el cumplimiento del programa anterior. La persistencia de brechas de desigualdad, exacerbadas por crisis globales y retrocesos democráticos, obligó a la comunidad internacional a extender el mandato bajo los mismos pilares: Reconocimiento, Justicia y Desarrollo. Hoy se busca consolidar los marcos legales que se quedaron en el papel y asegurar que la visibilidad lograda se traduzca en cambios tangibles en la calidad de vida en más de 200 millones de afrodescendientes en las Américas.

Evaluación e Impactos del Decenio Anterior

Una evaluación crítica realizada por el Grupo de Trabajo de Expertos sobre las Personas de Afrodescendencia de la ONU señala: En el ámbito del Reconocimiento, hubo avances significativos: más censos nacionales incluyeron la variable étnica, se crearon secretarías de equidad y se fortaleció la narrativa del aporte africano a la civilización. En Justicia y Desarrollo el impacto fue limitado. Si bien se promulgaron leyes contra el racismo en varios países, la impunidad ante la violencia policial y el perfilamiento racial persistió. En Ecuador, aunque se firmaron decretos ejecutivos para implementar el Decenio en 2016, la asignación presupuestaria fue exigua, los planes operativos quedaron en simples declaraciones de buenas intenciones sin ejecución en territorios como Esmeraldas, Valle del Chota o los sectores periféricos de Guayaquil y Quito.

El Rol de los Gobiernos Anteriores

Los gobiernos que transitaron entre 2015 y 2024 en Ecuador mostraron una esporádica e intermitente voluntad política. Tras un inicio entusiasta con la creación de la Secretaría de Gestión y Desarrollo de Pueblos y Nacionalidades, los procesos se debilitaron debido a la inestabilidad institucional y la falta de una agenda de Estado que trascendiera el gobierno de turno, a pesar de contar con una agenda participativa elaborada con el pueblo afroecuatoriano. El cumplimiento del programa de actividades fue, en su mayoría, simbólico. En la región, la tendencia fue la «institucionalización sin recursos»; se crearon marcos normativos y celebraron fechas conmemorativas, pero las políticas públicas no atacaron las causas raíz de la pobreza multidimensional que afecta al pueblo afro.

El Gobierno Actual y el Inicio del Segundo Decenio

Desde 2025, el gobierno se encuentra en una encrucijada; la respuesta ha sido lenta. Recién el 24 de octubre de 2025 emitió el Decreto Ejecutivo Nro.186 que acoge y declara como política nacional el cumplimiento de objetivos del programa de actividades del Decenio Internacional. La falta de difusión que se pudo evidenciar en el taller de la UTN fue un síntoma de desconexión entre la política del gobierno y el pueblo afroecuatoriano.

En los talleres regionales se esbozó un nuevo Plan Nacional del Decenio, pero el desafío radica en la articulación intersectorial. Se requiere que el Ministerio de Economía garantice fondos para proyectos de etnodesarrollo, que se cree una Secretaría para que administre los recursos y ejecute los proyectos, o que el presidente de república disponga que todos los ministerios designen al menos el 2 % de su presupuesto como política pública para la ejecución de proyectos en beneficio del pueblo afroecuatoriano. Que el Ministerio de Educación reforme el currículo nacional para incluir la etnoeducación de manera transversal y no como materia optativa.

El silencio informativo del primer año debe romperse en 2026 con campañas de comunicación agresivas y la participación directa de las organizaciones de base; que no se repita lo que ocurrió en el Taller realizado el 4 de diciembre en la UTN que, de los ponentes de las siete mesas, apenas Rosa Chalá fue de nuestro pueblo afrodescendiente.

¿Qué esperan los actores?

La ONU propone que este decenio sea para la «implementación efectiva». Busca que los Estados miembros adopten la Declaración, su promoción y el pleno respeto de los derechos humanos de los afrodescendientes como un instrumento vinculante. Se exige reparaciones históricas; ya no basta con el reconocimiento; discusión sobre la justicia reparatoria por el pasado de esclavización y colonialismo.

Los afroecuatorianos tienen expectativas centradas en la seguridad y la autonomía, en el reconocimiento de sus derechos, en la inclusión efectiva especialmente en el campo laboral y atención en los servicios básicos. El tema de la violencia afecta de manera desproporcionada a los territorios, en este sentido, la expectativa es  que el Decenio sea una herramienta para garantizar el derecho a la vida y al territorio. Que el Estado deje de vernos como folclore y nos reconozca como sujetos políticos con derecho a la consulta previa, a una salud y educación dignas, a oportunidades económicas que frenen la migración forzada.

Conclusión

El inicio del Segundo Decenio para los Afrodescendientes es una oportunidad de oro para corregir los errores del pasado. No obstante, como se evidenció en Ibarra, la base social aún está al margen de esta agenda global. Si el Estado ecuatoriano y la sociedad civil no logran aterrizar los conceptos de reconocimiento, justicia y desarrollo en políticas locales con presupuesto y veeduría ciudadana; corremos el riesgo de llegar a 2034 con un artículo de opinión que narre otro decenio fallido. La justicia para el pueblo afroecuatoriano no puede esperar otra década de retórica.

La frase destacada:

Los afroecuatorianos tienen expectativas centradas en la seguridad y la autonomía, en el reconocimiento de sus derechos, en la inclusión efectiva especialmente en el campo laboral y atención en los servicios básicos. La violencia afecta de manera desproporcionada a los territorios. Que el Decenio sea una herramienta para garantizar el derecho a la vida y al territorio.

Sobre el Autor Iván Pabón Chalá:

Doctor en Investigaciones Humanísticas, Universidad de Oviedo (España); Magíster en Estudios Latinoamericanos; Licenciado en CCEE. Docente invitado Universidad Andina “Simón Bolívar”; Docente Universidad Técnica del Norte; Docente Unidad Educativa “Valle del Chota”. Miembro Fundador Federación de Comunidades y Organizaciones Negras de Imbabura y Carchi FECONIC, Coordinador Comisión Nacional de Etnoeducación Afroecuatoriana, editor Módulos “Orígenes”. Autor: Identidad Afro, Procesos de Construcción en las comunidades negras de la cuenca Chota-Mira, Historia de vida de la afrochoteña Aída Espinoza. Ponente en eventos y simposios nacionales e internacionales.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.