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Pertinencia: atributo esencial de las instituciones de educación superior

Diario El Norte

 

La crisis económica y de salud de los últimos años, el desplazamiento de empleos como consecuencia del uso intensivo de tecnologías, el aumento de la discordia social en todo el mundo, los signos de recesión, el cambio estructural de la economía, la mayor automatización y otros procesos en marcha están afectando a la mayoría de comunidades, particularmente a aquellas que siempre han estado en condición de desventaja.

Así mismo, las brechas en habilidades continúan siendo muy altas, más aún si se considera que las habilidades demandadas para los trabajos del futuro próximo cambiarán los esquemas vigentes debido al afianzamiento de la capacitación y aprendizaje en línea; también, el mercado laboral se ha restringido y las posibilidades de volver a capacitar y mejorar las habilidades de los actuales y futuros trabajadores bajo las convenciones establecidas, cada vez se acortan más.

En este panorama socio-educativo inquietante el desarrollo y mejoramiento de las habilidades y capacidades humanas a través de la educación, el aprendizaje y el trabajo significativo continuarán siendo factores clave para el bienestar individual y colectivo; y, de hecho, para la cohesión social. Sobre todo, para los más afectados por la crisis actual, el incremento de capacidades y habilidades puede ser el mecanismo más eficaz para mejorar sus vidas, pero también es indispensable el paso requerido para comenzar a edificar un sistema socioeconómico más justo, sostenible y equitativo y consecuentemente un nuevo orden que impulse la movilidad social que favorezca la cohesión y el bienestar para todos.

Eso será posible si nuestro sistema educativo, básicamente el de educación superior, realiza un giro importante que trascienda la actual, casi exclusiva, tarea de formar profesionales desde una perspectiva que relieva fundamentalmente las necesidades del mercado. Si solo se mantienen las lógicas de la pertinencia económica y se deja de lado la pertinencia social, política, e integral que, es en lo que se reitera en los últimos tiempos, la universidad habrá perdido vigencia. Es necesario rediseñar modelos universitarios con características mucho más amplias que superen la visión restringida de los modelos economicistas.

Hoy tenemos la presencia de sistemas económicos globales interconectados como en ningún otro momento de la historia. Procesos de información y conocimientos que viajan con rapidez y se difunden ampliamente, resultantes de la incidencia de los avances científicos y tecnológicos, han traído consigo nuevas formas de pensar, hacer, actuar. Pero también tenemos una serie de complejos problemas humanos como la escasez insostenible de conocimientos y habilidades que, ahora mismo, afectan el presente y seguramente afectarán el futuro de la humanidad. Los avances tecnológicos son inconmensurables y alteran prácticamente todas las dimensiones hasta el punto de haber puesto en cuestión la naturaleza única de la inteligencia humana, ahora desafiada por la inteligencia artificial. Lo acotado ocurre en el desplazamiento masivo de empleos por el uso de procesos automatizados regularmente conducidos no precisamente por seres humanos.

La urgencia por disponer de más capacidades y habilidades para enfrentar los grandes desafíos del futuro, debe obligar a las instituciones de educación superior a revisar sus procesos de gestión del conocimiento y; por cierto, un enfoque de pertinencia que atienda a las orientaciones que se proclamó en la Declaración Mundial de la Educación Superior en el Siglo XXI (UNESCO, 1998) instrumento en el cual se expusieron los siguientes cuatro elementos básicos sobre pertinencia:

  1. La evaluación de la pertinencia se debe hacer en relación a la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen; b. Se deben reforzar la funciones de servicio a la sociedad a través de actividades que ayuden a resolver los grandes problemas de la sociedad como la pobreza, violencia, intolerancia, analfabetismo, deterioro del medio ambiente a través de propuestas inter y transdisciplinaria para analizar los problemas y las cuestiones planteados; c. debe aumentar su contribución al desarrollo del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formación del personal docente, la elaboración de los planes de estudio y la investigación sobre la educación; d. “…La educación superior debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas, motivadas e integradas, movidas por el amor a la humanidad y guidas por la sabiduría” (Artículo 6)

¿Están las instituciones de educación superior trabajando bajo estos lineamientos? el enfoque de pertinencia vigente ¿se asemeja a lo que se describe ligeramente en las líneas anteriores? Tenemos la impresión que el enfoque de pertinencia que actualmente se aplica se circunscribe básicamente a la adecuación de la oferta académica a las demandas del sector productivo; por lo tanto, afianza la perspectiva economicista del quehacer académico en educación superior.

Cambiar esta lamentable realidad, ajustar sentidos y propósitos de la educación superior, modificar las infortunadas formas de gobernar y gestionar los procesos para hacer de las instituciones de educación superior verdaderos centros de desarrollo científico-tecnológico democráticos, autónomos, responsables socialmente, con capacidad suficiente para incidir en las dinámicas económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales de los contextos regionales y mundial; es un imperativo social que debería comprometer el trabajo permanente, fundamentalmente de los académicos, pero también del conjunto de la sociedad.

Instituciones educativas más pertinentes, estructuralmente mejor configuradas, con sentidos y propósitos muy bien definidos, democráticamente gobernadas, con académicos competentes y utilizando mecanismos adecuados para la comprensión de los grandes problemas y necesidades de los contextos regionales, estarán en condiciones de encontrar respuestas pertinentes que contribuyan a disminuir el impacto de las graves crisis que azotan a toda la población y por ende a mejorar las sociedades.

La frase destacada:

Tenemos la impresión que el enfoque de pertinencia que actualmente se aplica se circunscribe básicamente a la adecuación de la oferta académica a las demandas del sector productivo; por lo tanto, afianza la perspectiva economicista del quehacer académico en educación superior.

Sobre el Autor Mario Montenegro Jiménez:

PhD en Comunicación (Universidad Federal de Río de Janeiro); Master of Arts, en Educación Superior (New Mexico University); Diplomado Internacional en Gestión de la Investigación (UNESCO-IESALC-Fundación COLUMBUS-Francia); Experto en Planificación y Gestión de Proyectos de I+D, Consejo Superior de Investigación Científica de España CSIC-OEI.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.