Pirotecnia discursiva
Diario El Norte
Se escuchan afirmaciones gubernamentales sobre fabulosas cifras que se destinan a lo que llaman inversión social.
Pablo Dávalos (2023) dice que en política fiscal ese concepto no existe y por tanto los autores del entresijo otorgan cualquier contenido para crear la imagen que asignan “grandes cifras de dinero en áreas sociales”. Aclara que en el Código Orgánico de Finanzas Públicas existen gastos corrientes, gastos de capital y gastos de inversión; los últimos solo se pueden financiar por transferencias de venta de activos públicos (petróleo o servicios del Estado).
En concreto la inversión pública no llega a dos mil millones de dólares, además si tanto los gastos de inversión, cuanto los dineros de préstamos de deuda externa no pueden financiar gasto corriente (pago de sueldos y salarios); entonces no se entiende ¿de dónde sale el dinero para concretar los pomposos anuncios?
Ejemplo: el régimen afirma que educación superior (2023) tiene el presupuesto más alto en los últimos 11 años; pero el Instituto de Investigaciones Económicas (Universidad Central) señala que “la información consignada en la plataforma utilizada por el Ministerio de Economía y Finanzas muestra que el valor del presupuesto alcanza los 1323 millones de dólares, es decir, no se evidencian los recursos mencionados en las mesas de diálogo ni tampoco es el más alto en 11 años, ni siquiera de los últimos tres años”.