Pido La Palabra

Sobre la apropiación de lo propio

Diario El Norte

Dijimos en un artículo anterior que la invasión europea y la conquista que dieron origen a la colonización como fenómeno histórico y al colonialismo como régimen ideológico- político, provocaron además una ruptura onto-lógica que derivó a lo largo de la Colonia en comportamientos serviles como fruto de la pérdida de identidad y la auto desvalorización frente al conquistador, frente al mundo y frente a nosotros mismos. Actitud servil de menosprecio del “sí mismo” que exalta, reconoce y valora lo ajeno sobre todo si proviene de los conquistadores, de los dominadores, especialmente si se ajustan a los paradigmas europeos y anglosajones. Este sería un intento de explicación del triunfo de Noboa, cuyo perfil se ajusta a lo descrito: nacido en los EE. UU.; amante del modo de vida americano; lacayo frente al amo universal, Donald Trump; insensible ante el dolor ajeno; incapaz de distinguir entre lo público y lo privado, haciendo de aquel parte de su patrimonio familiar. Es decir, un nuevo feudal que se aprovecha del servilismo de los dominados y conquistados hace 500 años, que desconoce conceptos como democracia, libertad, etc.

La otra cara de la moneda se encuentra en los denodados esfuerzos que han hecho los intelectuales del continente por recuperar esa identidad perdida/sofocada por la conquista, mediante el pensar y la reflexión sobre sí mismos, sobre el entorno y sobre el universo, a través de una “batalla de ideas” que tuvo en su inicio como centro epistémico el tema de la “humanidad” de los pueblos originarios. ¿Los indios tienen alma? Aquellos que han sido objeto de la conquista española, por mandato del rey, ¿pueden ser considerados como personas, o siguiendo las doctrinas de los clásicos, deben ser considerados como esclavos, “animales parlantes” según la apreciación de Aristóteles? De la respuesta dada a estas interrogantes dependía la legitimidad de la conquista, que ciertamente preocupaba al Rey Carlos I de España y a muchos pensadores y académicos de entonces.

El jesuita Ginés de Sepúlveda se pronunció en favor de la tesis de la “superioridad cultural” del conquistador frente al conquistado. El indio americano se encuentra sujeto a servidumbre y esclavitud como producto de la ley natural. La servidumbre, según el jesuita, es “torpeza de entendimiento y costumbres inhumanas y bárbaras”. Por ello se justifica la guerra emprendida contra ellos que se oponen a la evangelización cuyo propósito es sacarles del estado de salvajismo y restituirles la humanidad por la generosidad de los amos.

Frente a estas ideas que legitiman aquella ruptura existencial de los pueblos originarios se levantaron otras voces que expresan un “saber de denuncia” y como todo saber de denuncia,  el sermón de Fray Antonio de Montesinos dictado el 21 de diciembre de 1511 en la Isla Española (hoy República Dominicana) causó escándalo, malestar y descontento entre las autoridades metropolitanas y los encomenderos, favorecidos éstos por el rey con  indios y bienes en propiedad exclusiva bajo el pretexto de “adoctrinarles” en el evangelio cristiano.

“Decid – clamaba Montesinos en el ritual del domingo de adviento -¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué auctoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muerte y estragos nunca oídos habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine y cognozcan a su Dios y criador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Éstos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos?”

La batuta fue asumida por otro fraile dominico hijo de un encomendero, Bartolomé de las Casas, que llegó al Nuevo Mundo con el propósito de hacerse cargo de los bienes de su padre. No pasó mucho tiempo antes de que abandonara sus pretensiones iniciales frente a la evidencia de los abusos y crímenes cometidos por los ambiciosos españoles, habiendo propuesto al rey la expedición de las Nuevas Leyes de Indias tendientes a modificar sustancialmente la relación de los encomenderos con los indígenas y a morigerar el dolor de los nativos.

Esta apasionada defensa de los indios tiene un significado que va más allá del humanismo propio de aquellos tiempos de transición europea a la modernidad capitalista. Se trata del inicio del pensar latinoamericano, un pensar desde los oprimidos, razón por la cual empieza siendo un pensar de denuncia, característica ésta que marcará la filosofía y el pensamiento latinoamericanos a lo largo de su historia. Denuncia y a la vez apropiación y reapropiación de la humanidad perdida.

Estas voces, sin embargo, no siempre cumplirán con sus propósitos y a lo largo de medio milenio irán cimentándose como las capas de cemento las ideología y prejuicios derivadas de esta conciencia de nuestra servidumbre frente al amo. El pensador alemán Federico Hegel en la Dialéctica del amo y el esclavo, decía que el amo no se contenta con dominar al esclavo, necesita ir más allá, necesita ser reconocido como amo. Así estamos nosotros a la vuelta de 500 años. Nuestros amos no solo necesitan explotarnos, humillarnos, despojarnos de nuestra humanidad; necesitan además ser reconocidos como amos, por eso utilizan fachadas, máscaras llamativas que obligan a los sometidos a reconocer su dominio y aceptar de buena gana su poderío. Es más, nosotros mismos nos ufanamos de tener amos a los cuales agasajar en las urnas como una forma de compensar nuestras propias falencias, nuestra nostalgia de querer ser amos y no poder lograrlo.

He allí la necesidad del pensamiento crítico, reflexivo, que es un pensar de denuncia que poco a poco va socavando el poder de los amos, con la esperanza de que, aunque muy lentamente, podamos liberarnos de la opresión intelectual, espiritual e ideológica para algún día llegar a ser nosotros mismos, liberación del colonialismo en todas sus formas. Recuperación onto-lógica: apropiarnos de nuestro ser y de nuestro pensar como propios y originales.

La frase destacada:

He allí la necesidad del pensamiento crítico, reflexivo, que es un pensar de denuncia que poco a poco va socavando el poder de los amos, con la esperanza de que, aunque muy lentamente, podamos liberarnos de la opresión intelectual, espiritual e ideológica para algún día llegar a ser nosotros mismos, liberación del colonialismo en todas sus formas.

Sobre el Autor Marcelo Villamarín Carrascal:

Doctor en Filosofía, ex docente universitario de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Obras Publicadas: El arte de vivir con sentido (2005), Retos de la Asamblea Constituyente (2006), Socialismo y Revolución Ciudadana (2016), Ideas Filosóficas de Imbabura (2019).

 

 

 

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.