Jugando a ser Trump

Diario El Norte
Al parecer la tontera se ha vuelto una enfermedad contagiosa. Ésta se expande por moda o por idealizar y seguir un modelo populista, autoritario y ególatra de mal desarrollo.
La decisión de imponer el 30 % de aranceles a las importaciones de productos colombianos por parte del régimen, no está acompañada de prueba o evidencia del supuesto incumplimiento de pacto bilateral concreto en materia de seguridad. Lo peor es que esta ceguera engreída provoca un mal negocio en el que Ecuador pierde más que su vecino. Se dejó abierto un escalamiento de reacciones como la suspensión de la venta diaria de energía eléctrica de Colombia; sin tener cubierto el suministro que se necesita con nuestros sistemas.
La medida trastoca e invade áreas del manejo de la economía con áreas de seguridad, en el más ridículo estilo de erigirse, por imitación a Trump, en otro como juez sancionador que cree tener derecho a imponerse sin dar lugar al diálogo civilizado entre naciones que buscan integración.
Actuar al apuro e improvisar medidas económicas contraviene los Acuerdos de la Comunidad Andina de Naciones que determina actividades comerciales con arancel cero y establece libre comercio. Es decir, a nombre del país se dio origen a un esperpento y amenaza que deja mal precedente en las relaciones internacionales, que al señor Noboa no le preocupa ni interesa.
Quienes juegan al ridículo corren el riesgo de colapsar las escuálidas economías de sus países a cambio de ganar visibilidad. El tema se complejiza -aún más- cuando los dislates se anunciaron fuera de la nación en el Foro Económico de Davos; sin que medie consulta alguna en el gabinete de gobierno, sin medir las consecuencias de los impactos reales en la actividad productiva, empresarial y social.