Mujer y desafíos contemporáneos

Diario El Norte
El 8 de marzo es una conmemoración, un momento de reflexión colectiva para evaluar logros alcanzados, atisbar nuevos desafíos y asegurar compromisos para renovar los esfuerzos por alcanzar un mundo con más justicia social e igualdad.
En cada época, lideresas con arrojo, desprendimiento personal y vocación de servicio dan lecciones de idealismo e ímpetu por la libertad, por la convivencia humana y por la armonía con las demás formas de vida existentes. Entre ellas destacan: Martina Carrillo, María Chiquinquirá, Manuela Sáenz, Manuela Cañizares, Manuela Espejo, Matilde Hidalgo, Zoila Ugarte, Hipatia Cárdenas, María Angélica Idrobo, Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, María Luisa Gómez de la Torre, Tomasa Garcés, Nela Martínez, Esperanza Martínez, etc.
En Ecuador, esta recordación adquiere significados particulares que hay que atender con presteza. Desde hace muchos años las mujeres han sido protagonistas de verdaderas transformaciones en el orden social, político, económico, cultural y ambiental. Su accionar desde el campo y la ciudad, desde las incomprendidas y poco valoradas labores de los hogares y la familia hasta las misiones más complejas del ejercicio del poder han tenido su concurso que ha sido, es y será decisivo para construir el desarrollo y progreso del país.
Sin embargo, niñas, adolescentes, trabajadoras, madres y abuelas conviven en medio de desigualdades, confrontan discriminación, agresión y violencia de género, falta de oportunidades, represión gubernamental, falta de empleo y barreras para el mejoramiento profesional y científico, inseguridad, cambio climático. Estas lacerantes realidades de injusticia, atraso social y humano crean desafíos para participar en la verdadera transformación que el país demanda.