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Consulta: Pregunta Única ¿Quieren que se vayan todos?

Diario El Norte

 

Estamos hartos, asqueados, estresados, hastiados, indignados, … con tanta impudicia en el manejo del Estado, por parte de gobernantes, asambleístas, funcionarios nacionales y locales, quienes han llevado al país a un Estado fallido. No es para menos ante tantas muestras de corrupción, atrocidades, violencias y decenas más de vilezas que nos obliga a sobrevivir en una verdadera cloaca.

Algunos pensarán que estos juicios son por demás severos o se trata de imprecaciones exageradas, pero solo hace falta leer la prensa, observar los medios, informarse en las redes sociales y hasta soportar en carne propia las inmoralidades, para reconocer que sobrellevamos una profunda crisis ética. Estos hechos, nos llevan a buscar soluciones utópicas y hasta anarquistas, con el fin de salvar al país de la indecencia estatal. De lo contrario, ciudadanos y ciudadanas, prepárense: el poder oligárquico nos conducirá a la hecatombe económica, política, moral, si es que miramos impávidos la podredumbre generalizada.

Una de las oportunidades para expresar nuestra rabia, es la anunciada Consulta Nacional. Pero no para responder las demagógicas preguntas planteadas, sino aprovechar esta ocasión y decir a voz en cuello: ¡BASTA, ESTAMOS HARTOS!  La mejor muestra de estas expresiones debe ser marcar una enorme equis (X) en toda la papeleta. ¿Habrá algo más cívico que esta manifestación? Luego puede venir la exigencia para que el pueblo se pronuncie sobre los graves problemas y necesidades, causados por la clase política: pobreza, desempleo, crisis sanitaria y educativa, delincuencia…

Pues bien, por nuestra parte nos sumaremos a este llamado, siempre y cuando conste como única demanda: ¡QUE SE VAYAN TODOS! los que han arruinado al país.

Sí, conciudadanos y ciudadanas:

Que se vayan los plutócratas que pretenden aumentar su poderío económico con la privatización de los bienes públicos y los recursos naturales.

Que se vayan los banqueros e industriales que han ocultado capitales en paraísos fiscales, a pesar de que estas fortunas han sido extraídas del propio país.

Que se vayan los asesores extranjeros y nacionales, encargados de implementar las recetas neoliberales.

Que se vayan los políticos, demagogos, mentirosos, vendedores de humo.

Que se vayan los compradores de conciencias para salvarse de las censuras, destituciones y revocatorias.

Que se vayan los jueces venales entregados a los sátrapas de turno y al dinero.

Que se vayan los responsables de los órganos de control, quienes han permitido el desfalco de fondos públicos, la usura bancaria, la desaparición de glosas, la pérdida de los juicos internacionales.

Que se vayan los Asambleístas con toda la plata y los beneficios recibidos, lo que les ha convertido en lacayos.

Que se vayan los políticos sobornadores y sobornados que han encontrado en la coima un lucrativo negocio.

Que se vayan los líderes Indígenas que besan las manos de sus opresores.

Que se vayan los dueños de los medios y periodistas, quienes se han puesto al servicio del poder económico político y de clase.

Que se vayan militares y policías seducidos por el narcotráfico y la venta de armas del imperio.

Que se vayan los burócratas mediocres e inservibles, cuya única función es obedecer a los amos estatales y oligárquicos.

Que se vayan los empresarios cuya motivación básica es la máxima ganancia, a costa del trabajo sacrificado de los asalariados.

Que se vayan los extractivistas, nacionales y extranjeros, que han destruido la naturaleza.

Que se vayan los mercaderes que han lucrado a costa de la difusión del consumismo.

Que se vayan las sectas nacionales y extranjeras que se han aprovechado de la fe religiosa de los pueblos.

Que se vayan los caciques políticos, ideológicamente ambidextros, que han tomado a la política como un emprendimiento familiar rentable; pues, para ellos, es una “experiencia enriquecedora”.

Que se vayan los eternos candidatos, embarcados en la desaforada compra de votos.

¿Acaso es conveniente seguir enumerando a los actores y a las causas del desastre nacional? Ciertamente, resulta de Perogrullo exponer estos casos que hacen ver al tango Cambalache apenas como una canción de cuna. Si caemos en la pesada cacofonía, es por respaldar nuestra exigencia y lograr que nuestro pueblo ecuatoriano siempre los tenga presente. También se nos puede reclamar que estamos actuando como sujetos masoquistas, pero es preciso denunciar, las veces se sean necesarias, todas las atrocidades que se infringen en contra de la nación. Es que no se puede negar que la inmoralidad se ha apoderado del Ecuador, baldón que no es sino el reflejo de la podredumbre capitalista. No cabe duda, estamos hasta la coronilla, ya no soportamos más tanta descomposición en todas las esferas del poder político.

Ante este funesto panorama, no es posible ocultar las reacciones de repudio que predomina en la conciencia nacional. Sobre todo, en quienes sentimos al país, nos duele profundamente constatar los penosos acontecimientos que soporta nuestra sociedad. Si se pudiese formular la pregunta, con seguridad el 99 % de los votantes respondería con un SÍ rotundo. Pero bien sabemos que no planteará esta pregunta porque no le conviene escuchar la verdadera opinión de la gente.

No faltarán los lectores que se pregunten, si se hace realidad el pedido ¿con qué nos quedamos? Acaso los ciudadanos a quienes les importa el futuro de la Patria y que son la mayoría ¿no podría edificar otra sociedad, alejada de los espurios acontecimientos que ha causado la clase dominante durante siglos?

Además, si sabemos que la corrupción es el mayor estigma planetario, resulta difícil encontrar un referente ético que guíe a nuestra sociedad. Pero la verdad es que si es factible encontrar modelos de vida en la Cosmovisión Andina. Por desgracia, esta alternativa que puede salvar a la humanidad y a la naturaleza, se está perdiendo por la feroz acometida del neoliberalismo hegemónico. El nuevo orden que anhelamos, entonces, debe ser construido con el empeño colectivo; este denodado esfuerzo, nos permitirá salir del foso al que nos han llevado los dueños del país y del mundo.

La frase destacada:

Una de las oportunidades para expresar nuestra rabia, es la anunciada Consulta Nacional. Pero no para responder las demagógicas preguntas planteadas, sino aprovechar esta ocasión y decir a voz en cuello: ¡BASTA, ESTAMOS HARTOS!  La mejor muestra de estas expresiones debe ser marcar una enorme equis (X) en toda la papeleta.

Sobre el Autor Jorge Villarroel Idrovo:

Lcdo. en Psicología Educativa, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Ex Rector de la Universidad Técnica del Norte, Ex Rector del Colegio Nacional “Ibarra”, Docente Investigador, Autor de libros, artículos científicos, Ponente en eventos académicos de Ecuador y en varios países de América Latina.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.