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Diálogo-Docente, un chat para mejorar la educación

Diario El Norte

En días pasados, la “Escuela de Pensamiento Social Imbabura”, invitó a un selecto grupo de docentes para conmemorar el Día del Maestro Ecuatoriano. En esta ocasión, más allá de las frases grandilocuentes que suelen pronunciarse en este acontecimiento, la Escuela hizo la entrega de tres obras pedagógicas a los asistentes. No puede haber mejor evocación que la donación de materiales, que inviten a la reflexión y sean útiles para su diaria labor.

En esta sencilla pero sentida reunión, también se planteó la creación de un CHAT con el nombre: DIÁLOGO-DOCENTE, cuyo principal objetivo es integrar a los maestros y a las maestras en un permanente intercambio de ideas, experiencias, innovaciones, documentos y materiales digitales. La pregunta obligada de esta iniciativa es: ¿puede un simple artificio tecnológico, contribuir al desarrollo profesional del docente y, por ende, a la mejora educativa de la Provincia?

He aquí una interrogante que debe ser contestada por los propios miembros del grupo. Por nuestra parte, creemos en el potencial de esta herramienta; para probarlo, se exponen a continuación algunos innegables beneficios.

Si los miembros comparten conocimientos, aprendizajes, iniciativas didácticas, generales o específicas de enseñanza… es posible inferir que este cruce de pensamientos puede aportar a un desempeño más efectivo en las aulas. De hecho, la amplia o corta experiencia personal y docente de los implicados, mucho ayudará a construir otra escuela, siempre y cuando en su mente y corazón alberguen los genuinos deseos de dignificar su oficio.

Si los participantes encuentran en la red y en las obras impresas propuestas pedagógicas, teóricas o prácticas, resultará muy valioso compartir este cúmulo de informaciones. El valor es doble: para el propio docente que actualiza su conocimiento y para quien lo recibe. En esta socialización puede darse interesantes debates que consigan enriquecer a los adherentes.

En el deseo de aventurarse en la producción escrita de artículos, ensayos y textos, cuánta ayuda pueden recibir si sus compañeros divulgan estrategias y sabidurías. A nuestro juicio, la escasa elaboración de recursos académicos, se debe a que el profesorado no tiene con quien compartir sus humildes o grandes ideas. El divulgador Paulo Coelho decía: “Escribir significa compartir. Es parte de la condición humana querer compartir cosas, pensamientos, ideas, opiniones”. No cabe duda que la generosa ayuda de colegas, puede satisfacer este anhelo del magisterio. No debe olvidarse que la docencia es una profesión esencialmente intelectual, pensante, reflexiva, crítica, pero necesita canales de expresión y fuerzas motivadoras.

De otro lado, la presencia de un número significativo de educadores que han optado por títulos de Maestría y Doctorado, constituye un importante potencial que puede contribuir al crecimiento de la profesión docente. En efecto, el mayor dominio de estos graduados en las áreas pedagógicas y científicas, investigativas e innovaciones didácticas, podrían constituirse en estimuladores y orientadores del trabajo educativo de sus colegas en las diferentes instituciones.

La pericia de los maestros y las maestras en diferentes operaciones didáctica, culturales, interculturales, tecnológicas, talleres, juegos, son otro filón que debe ser aprovechado por cualquier colectivo. Sabemos de compañeros que, incursionado en el cine como herramienta educativa, otros han ejecutado proyectos tecnológicos, otras actividades formativas, lúdicas y manuales de enseñanza… ¿Por qué el magisterio desperdicia estas enormes capacidades de sus miembros?

Las investigaciones han demostrado que crecimiento del malestar docente, y una de sus causas es el trabajo solitario y aislado que cumplen en sus aulas. En verdad, son pocas las oportunidades para encontrar apoyo en sus dificultades y proyectos de clase. Inclusive ante la necesidad de contar con colegas que escuchen sus inquietudes y dilemas didácticos   que surgen el trabajo, apenas si encuentran amables interlocutores. Sin duda, los coloquios fraternos, el intercambio de vivencias, pueden ser de positiva ayuda para los maestros que sobrellevan la soledad en sus ambientes de trabajo.

Merece destacarse el apoyo que pueden recibir los maestros y las maestras ante la nefasta presión burocrática de los órganos ministeriales. Ciertamente, dedicar tiempo para llenar infinidad de informes, que poco o nada aportan a la misión educadora, solo puede inducir a la aparición de diferentes cuadros de estrés laboral. En estas circunstancias, la empatía de compañeros/as, sin duda, puede ser muy trascendente.

En fin, se necesitaría mucho espacio para reconocer el valor de la intercomunicación docente, mediante el empleo de este recurso digital. No nos equivocamos al decir que los problemas de la baja calidad educativa tienen como una de sus causas a la insuficiente relación profesional entre los educadores.

Es posible que se objete estas ideas al decir que los logros citados pueden conseguirse con el trabajo conjunto de los docentes a lo interno de los centros educativos. Sin embargo, las observaciones empíricas no avalan totalmente este criterio. Lo común es que cada profesor/a bregue solo/a con su propia asignatura o con el grupo de alumnos y alumnas a su cargo.

Pero, a decir, verdad, depender de un instrumento electrónico para establecer el indispensable intercambio profesional, parece fomentar el peligroso antihumanismo. Este hecho, contradice la naturaleza dialogante de la docencia. Imposible negar que la conversación sincera, respetuosa, altruista, nos hace mejores personas y mejores maestros, sin necesidad de depender de artilugios digitales. Quizás la mayor importancia de esta herramienta es que supera las distancias y los tiempos para los indispensables encuentros magisteriles.

Nótese que el ideal educador del maestro, no se agota con el trabajo que realiza en el aula con sus alumnos; su vocación, les impulsa a ser útiles a sus iguales. Ciertamente, en el espíritu de los educadores existe el noble impulso que les lleva a crecer juntos.

Lo que sucede es que el sistema ha internalizado en los seres humanos un exacerbado individualismo, que les induce a preocuparse exclusivamente por sus intereses. En consecuencia, la solidaridad, el bien común, la responsabilidad social, no son valores que primen en la sociedad actual. Por desgracia, el magisterio no está exento de esta aciaga influencia.

Un corolario del presente escrito puede ser: “Seremos mejores maestros/as cuando nos integremos en un diálogo enriquecedor, en pro de una educación que contribuya a salvar nuestro país”.

La frase destacada:

De hecho, la amplia o corta experiencia personal y docente de los implicados, mucho ayudará a construir otra escuela, siempre y cuando en su mente y corazón alberguen los genuinos deseos de dignificar su oficio.

Sobre el Autor Jorge Villarroel Idrovo:

Lcdo. en Psicología Educativa, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Ex Rector de la Universidad Técnica del Norte, Ex Rector del Colegio Nacional “Ibarra”, Docente Investigador, Autor de libros, artículos científicos, Ponente en eventos académicos de Ecuador y en varios países de América Latina.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.