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Las expresiones artísticas y su importancia en el desarrollo social

Diario El Norte

Los seres humanos somos artistas por naturaleza. Desde la pintura rupestre hasta la más reciente obra contemporánea el arte ha servido como medio, forma y fuente de expresión de la realidad, en cada época que nos tocó vivir como humanidad. El arte no sólo aporta para enriquecer el espíritu, sino que es un dínamo económico que permite satisfacer necesidades que van más allá de lo estético o lo espiritual.

Este artículo no pretende indagar sobre la historia del arte y su evolución, pero si entender el rol que cumplen los artistas y los gestores culturales en el desarrollo social. El artista, muchas veces, sin proponerse entrega una obra social que inmortaliza un momento en la historia, tocando las fibras más íntimas del ser humano. Así el Guernica de Picasso, que con sus figuras simbólicas remite a las violencias de la Guerra Civil española; o el Parque de La Memoria, dedicado a los desaparecidos durante la dictadura militar Argentina de los años 70. El pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamin explica claramente esta responsabilidad social cuando dice “Mi pintura es de dos mundos. De piel para adentro, es un grito contra el racismo y la pobreza; de piel para fuera, es la síntesis del tiempo que me ha tocado vivir”. Ese es el reflejo de lo que el artista significa para la humanidad. Con el arte somos libres de expresarnos de cualquier forma, convirtiendo esta actividad en un patrimonio cultural que fortalece la memoria colectiva; referente histórico que las clases dominantes intentan eliminar.

En diciembre del 2021 tuve la oportunidad de visitar el emblemático “Strand Theatre” con más de 100 años de historia en el sur de Boston en Massachusetts, USA, para admirar el trabajo de Vincet van Gogh (https://vangoghexpo.com/boston/) el post-impresionista que expresaba con el color, la fuerza y sutileza del trazo el trabajo del ser humano; sin embargo, toda la exposición se centró en el color, que sin duda es importante, pero que las élites sociales quieren magnificarlo para borrar el contenido social que este artista holandés exponía, reflejando el trabajo humilde, como denuncia de la desigualdad del sistema capitalista.

Mezclar el arte con el entretenimiento es una técnica de gobernabilidad utilizada por los grupos sociales en el poder, usándolo como elemento de distracción social hasta la actualidad. En la otra orilla el arte contestatario y crítico de este sistema no tiene cabida, mientras las políticas públicas culturales sean dirigidas con fines únicamente de satisfacer las horas de ocio. Esta actitud no es nueva, para el imperio Romano, por ejemplo, el teatro, anfiteatro, el circo, no podían faltar en el diseño de sus políticas imperiales y así mantener fuera de los asuntos del Estado al pueblo.

Anfiteatro Coliseo Roma (Foto: Ret magic_sutterstock), albergaba un medio de 50.000 espectadores que acudían a este lugar para ver las luchas de gladiadores y bestias salvajes y otros espectáculos.

Miles de años y kilómetros en nuestra realidad ecuatoriana, esta estrategia política es una constante que demuestra que no depende del país, sino de un sistema social que pretende privilegiar sólo a un grupo, esto se hizo evidente en las últimas fiestas de Quito, cuando la capital sufría una de las más altas crisis institucionales vividas desde su fundación, con la destitución e imposición de un nuevo alcalde, se hizo una inversión record en fiestas. Según Evelyn Jácome de EL COMERCIO el presupuesto para la celebración de los 487 años de fundación española de Quito alcanzó los USD 2 millones para este 2021. Siendo la cifra más alta en los últimos seis años.  https://www.elcomercio.com/actualidad/quito/fiestas-quito-presupuesto-mas-alto.html

El arte es creación

Pintura de la colección de cuadros del autor Ecuatoriano OSWALDO GAYASAMÍN, “LA EDAD DE LA IRA

El arte máximo eslabón de la cultura popular, debe ser tomado en cuenta como un acto esencial de creación si queremos transformar la sociedad e impulsar la economía, para que no sea utilizado solamente como una actividad de entretenimiento o distractor de las masas que hacen “loas” al poder de turno.

En el sistema neoliberal cuando se refiere a “industria cultural” hay que encender una luz de alerta. Los artistas y gestores culturales están en la obligación de pasar de la protesta a la propuesta con sus diferentes formas, pues de lo contrario, seguimos haciendo el favor al conservadurismo que está muy cómodo con que la población muestre la otra mejilla.

El arte como factor de fortalecimiento comunitario

Al regresar la mirada a nuestro territorio, cabe reflexionar que, si en Imbabura y Carchi se logra entender el valor de la cultura popular y el arte, aprovechar el paso de cientos de necesitados ecuatorianos, llamados por el cambio de dólares a pesos colombianos, podemos explotar el conocimiento ancestral culinario, el calendario agro festivo, las expresiones artísticas y artesanales de estas dos provincias y hacer de las manifestaciones culturales únicas y ricas el motor económico para el desarrollo comunitario integral, lo que no ha sido aprovechado con políticas públicas correctas. Gestores culturales y artistas tenemos en nuestra historia y creatividad una fuente inagotable para impulsar el crecimiento social en todos sus frentes.

La frase destacada:

El arte no sólo aporta para enriquecer el espíritu, sino que es un dínamo económico que permite satisfacer necesidades que van más allá de lo estético o lo espiritual.

Sobre el Autor Izca Nazim Flores Hernández:

Periodista-Gestor Cultural. Parte del grupo de música Pacari, articulista del Diario La Verdad, director de la revista de TV “Tamiz de Cristal”; Holanda: trabajos de vinculación cultural; Estados Unidos:1990 productor de espectáculos de música y danza de Yarina y en el 2004 del grupo de música Andes Manta; Ecuador: 2014 crea el Centro Intercultural Yawar Wawky. La Escuela de Música Andina Yarina y el Frente de Artistas y Gestores Culturales del Ecuador (FAGCE).

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.