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No somos narcodelincuentes

Diario El Norte

 

Con motivo de la CONSULTA, ahora resulta que quienes votaremos NO somos narcotraficantes o por lo menos defensores de dichos delincuentes. Sobre este falaz argumento para conseguir adeptos a la Consulta, hay mucho que discutir y develar el insolente agravio para los ciudadanos que actuamos éticamente. Algunos juristas sugieren que el Presidente debería ser demandado ante la justicia por tal acusación, explícita o implícita. Sin embargo, una causa de esta naturaleza, con la justicia al servicio del poder, con seguridad todos los demandantes iríamos a parar a la cárcel.

Pues bien, esta aberrante imputación desconoce o pretende ocultar a quienes son los verdaderos actores de los hechos delictivos relacionados con los estupefacientes. Veamos las razones de nuestra defensa.

En primer lugar, debemos advertir que la práctica inmunda del narcotráfico requiere, de modo forzoso, el blanqueo del dinero sucio. En la limpieza de estos capitales, juegan un papel determinante los bancos y financieras internacionales y nacionales. Los datos que eventualmente se publican en los medios, evitan que caigamos en acusaciones temerarias o en ficciones conspiranoicas.

Estas comunicaciones e investigaciones revelan las gigantescas cifras que mueven el lavado, a nivel mundial. De acuerdo con el organismo internacional FACTI (2 021), el 2,7 % del PIB anual del planeta corresponde a esta actividad criminal, lo que significa aproximadamente 2,5 billones de dólares. De esta cantidad, por lo menos el 70 % proviene del narcotráfico. Para dimensionar esta cuantía, es necesario recordar que la profunda crisis económica de Estados Unidos en 2 008 fue solucionada con dinero de la droga, (Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito, ONUDD, 2009). En esta espuria operación, los bancos y grupos financieros tuvieron papel determinante, gestado por grandes entidades, la mayoría de ellas lideradas por los megarricos sionistas. Según Daniel Estulin (YouTube, 2 020), el lavado ha permitido solucionar la inminente bancarrota del imperio norteamericano. Es que no se puede explicar cómo este país puede subsistir con un abismal déficit presupuestario y un endeudamiento astronómico (30 billones de dólares, DW, 2 022). Igualmente, los déficits de los países europeos son corregidos por el blanqueo de enormes sumas. Y no se diga los paraísos fiscales instalados en sus fronteras y fuera de ellas.

¿Alguien puede suponer que los bancos del Ecuador están exentos del lavado de capitales? Si este ejercicio sostiene todo el sistema capitalista, ¿cómo creer que nuestra nación, satélite de este orden dominante, pueda ser la excepción?

En el Ecuador, se calcula el lavado en 345 millones de dólares cada año (dato que consta en los anexos de la Consulta). Con seguridad, dicha suma es la que le ha hecho pensar al Gobierno la necesidad de que las Fuerzas Armadas y Policiales controlen el negocio narco. No puede olvidarse que varios miembros del Gobierno actual son dueños o accionistas de las principales entidades bancarias. Tampoco puede ocultarse los casos de los “narcogenerales”, “narcojueces” y “narcoabogados”, denunciados por un Embajador.

Estos datos inducen a pensar que el control y sanción tendría que estar dirigido a los principales protectores del espurio comercio de drogas. ¿Serán capaces los tribunales de encarcelar a las élites que lucran del tráfico? Nuestras cárceles están llenas de marginados que han visto en este cometido sus formas de supervivencia; pero, no se puede constatar la condena de casi ningún rico.

La otra arista del problema es que esta actividad inmunda tiene sus raíces en los consumidores, especialmente jóvenes. Es decir, el sistema envilece a esta clase social para obtener colosales beneficios monetarios y, de modo complementario, para mantener su alienación. Según la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas (UNODC 2 021), alrededor de 275 millones de personas en todo el mundo, consumieron drogas durante el último año. Si se calcula que cada una de ellas apenas gasta 1 000 dólares anuales, podemos apreciar las cuantiosas utilidades de las adicciones. Además, diversos organismos internacionales aseguran que el 80 % de estos usuarios residen en los países desarrollados. Algunas informaciones aseguran que, en varias ciudades norteamericanas y europeas, el aire está enrarecido por los alucinógenos.

Por desgracia, la mayoría de los ecuatorianos no ha logrado suficiente discernimiento de cómo la banca y las financieras acogen los repulsivos recursos del narcotráfico para aumentar sus capitales e invertir en grandes empresas. Este desconocimiento, puede provocar que las preguntas de la Consulta, a lo mejor, no les escandalice y terminen por aceptarlas. Admitir esta posibilidad es aceptar que somos responsables directos o indirectos del abyecto comercio.

Los datos expuestos resultan del todo pertinentes para dimensionar el problema del tráfico y sus principales responsables. No obstante, el régimen capitalista asume una posición totalmente cínica. Si los voluminosos capitales de la droga, contribuyen a sanear su economía y a alienar a su juventud, ¿cómo pretenden erigirse en autoridad que controla y castiga el tráfico en nuestros países? La simple lógica nos dice: si sus bancos cerraran las puertas al dinero ruin y evitaran que su juventud ansíe alcanzar éxtasis artificiales, el planeta habría eliminado una de sus mayores desgracias. Asimismo, las naciones del Sur no tendrían que soportar las terribles secuelas del narcotráfico.

Obviamente, estas soluciones no pueden estar en los planes neoliberales porque desaparecería la mina de oro y la alienación de los jóvenes, ambas esenciales para sostener al sistema.

El otro velado interés es el emplazamiento de bases militares y la venta de armas. Sin embargo, para nuestros gobernantes criollos afines al dominio extranjero, la culpa exclusiva es de los capos y las pobres “mulas” de sus propias repúblicas. Y ahora con cinismo agregan a los ciudadanos comunes por negarse a respaldar una Consulta ladina.

En consecuencia, para los mandatarios y sus acólitos, la eliminación de la lacra del sistema solo se puede logar con la represión y el encarcelamiento a los implicados en el delito. No les cabe en la cabeza que, sobre todo los pequeños traficantes, se han visto precisados a caer en esta ignominiosa actuación por la pobreza, el desempleo, la falta de educación. En tal virtud, si queremos plantear una quimera, se podría formular a los ciudadanos la siguiente interrogante alternativa: “Desea usted que el Estado garantice bienestar, trabajo y educación a toda la población para evitar brotes de delincuencia?

Muchos pensarán que se trata de una pregunta pueril. En efecto, es un planteamiento de Perogrullo, que puede ser respondido con un tajante SÍ, Pero, entonces, ¿por qué el Estado incumple esta obligación que podría liberarnos de las diversas formas de delincuencia? Y que no se atrevan a decir que el Gobierno no tiene recursos para cumplir con estas demandas nacionales; cuántas veces hemos escuchado que el Ecuador tiene un gran potencial económico. Un meme viene al caso: un extranjero pregunta a un coterráneo: “Si son tan ricos en minas, suelos fértiles, mares fecundos, ambientes sanos… ¿por qué son tan pobres?”. El compatriota responde; “Porque siempre hemos tenido oligarquías”.

Por supuesto, ni el más optimista se atrevería a proponer dicha incógnita en una posible Consulta, mucho menos el poder que determina que el delito se destierra aplicando la fuerza de las milicias y las condenas de la justicia. Obviamente para los regentes estatales es más fácil castigar que ejecutar acciones para el bien común.

En conclusión, los ciudadanos no amparamos a los narcotraficantes, al responder con un NO rotundo a la Consulta impuesta por el régimen.

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La frase destacada:

El otro velado interés es el emplazamiento de bases militares y la venta de armas. Sin embargo, para nuestros gobernantes criollos afines al dominio extranjero, la culpa exclusiva es de los capos y las pobres “mulas” de sus propias repúblicas. Y ahora con cinismo agregan a los ciudadanos comunes por negarse a respaldar una Consulta ladina.

Sobre el Autor Jorge Villarroel Idrovo:

Lcdo. en Psicología Educativa, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Ex Rector de la Universidad Técnica del Norte, Ex Rector del Colegio Nacional “Ibarra”, Docente Investigador, Autor de libros, artículos científicos, Ponente en eventos académicos de Ecuador y en varios países de América Latina.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.