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Octubre tiempo de cultura

Diario El Norte

 

El Decreto del Libertador Simón Bolívar mediante el cual se eleva a Otavalo de la categoría de Villa a Ciudad dice: “Porque es susceptible de adelantamiento” a lo que actualmente puede añadirse: susceptible de cambio, transformación, con una visión de interculturalidad permanente en su etnia, en lo generacional, en la presencia etaria desde la niñez hasta la edad adulta; en fin, un cambio y recambio de pensamientos, obras e ideales.

Al volver la mirada, de manera inevitable nos salta al recuerdo las diferentes épocas, acciones y responsabilidades que los hijos de esta hermosa tierra han asumido para hacer de este mes una época destinada a la cultura, al arte, a la manifestación de expresiones del espíritu, pero también de la vida cuotidiana. Uno de los colectivos que le puso nombre a esta época como “Octubre Tiempo de Cultura” fue el Movimiento Cultural “La Hormiga”. Se recogieron experiencias pasadas y en una minga de acción y reflexión se diseñó y ejecutó, durante varios años, una macro programación mediante la cual se cumplió con el sagrado deber de devolver a la tierra algo de lo que generosamente ella nos ha brindado. Se difundieron las más claras y determinantes manifestaciones de la cultura otavaleña en campos del arte y de las diferentes aportaciones que los hombres y mujeres del terruño tributaron para que la historia se llene de belleza como una condición fundamental de la vida humana en su incansable búsqueda por dar lustre a su existencia.

La cultura es eso: supervivencia y belleza junto al arte como manifestación más alta de la subsistencia social. En todas las sociedades, a lo largo y ancho de los tiempos y de las geografías las manifestaciones culturales son las contribuciones que sus hijos e hijas han hecho para que la existencia de los mismos tenga mayores y mejores condiciones, que adornen y faciliten la vida. La cultura no es solamente sinónimo de arte, la cultura es la esencia de lo que es un pueblo y el arte es la expresión más alta de esa cultura, la que abrillanta la realidad humana.

En “Octubre Tiempo de Cultura” Otavalo vivió momentos especiales en los cuales hubo cabida para que los pintores muestren al público sus creaciones y sus aportes; los escultores propongan nuevos caminos en los cuales, haciendo uso de los más sencillos elementos, como la tierra, el barro, la tiza, los hierros aherrumbrados y un sinfín de otros materiales sean los derroteros por los cuales transite la belleza y la creatividad; los músicos dispusieron de los escenarios donde pudieron cantar y contar sus vidas, sus amores y desamores en composiciones propias o ajenas pero siempre enterneciendo el alma de la audiencia; el teatro ocupó un espacio muy especial en las programaciones contando con elencos propios y aportaciones de grandes grupos de otras geografías; la poesía, la narrativa y el relato fueron los mimados de esos buenos tiempos. Los “Recitales a la Luna”; los conciertos de la nueva canción, de los nuevos compositores, de los nuevos intérpretes y creadores llenaron de melodía los ambientes y los corazones de un público cada vez mayor.

Y como lógica consecuencia del quehacer cultural y su primordial objetivo, la programación siempre tuvo un matiz fundamental para llegar a los ámbitos más variados, a los diversos públicos en donde tuvieron especial cabida los niños, las mujeres y el público de la ruralidad para quienes, en forma especial, se dirigieron estas programaciones.

Y, no porque no fuera indispensable, no se necesitaron de enormes presupuestos, la realidad única fue porque contábamos con grandes corazones; con gente que aportó con trabajo antes que con dinero. Personas que auspiciaron los eventos con alimentación, alojamiento, donación de papel, con impresión de folletería, con la vocería, con la difusión, con el pasar la voz y especialmente con su presencia que fue nuestro más grande respaldo. Ellos fueron los mecenas de nuestra Agrupación, los mecenas de la cultura otavaleña. Cómo no recordar con cariño y gratitud nombres y lugares queridos como el Hotel Riviera Sucre y la mano extendida de Fredy Andrade; el “Sisa” con Washito Maldonado; el “Ácoma” de la familia Cotacachi Pineda; “Quinos Restaurante” y el carisma embriagante de Quino y Rosita Ramos… En fin, de todos los amantes de la vida y del arte

¿Pero por qué en este octubre se nos agolpan los recuerdos, por qué la añoranza se hace más grande? Seguramente porque en cada tiempo se hace necesario una mirada, una reflexión, un aporte para seguir caminando.

Está por demás decir que venimos de épocas difíciles porque las estamos viviendo y porque sabemos que los tiempos cambian. Bien sabemos que los dineros no alcanzan, que las generaciones son distintas y que los públicos se diversifican en la medida que la población crece y copa todos los rincones de nuestra querida tierra. Querido lugar natal que en su infinito amor es siempre “Cobija de todos”. Sin embargo, nunca faltan las propuestas innovadoras, el pensamiento que se adelanta a los acontecimientos, la idea genial que aparece en el momento más oportuno, por enumerar algunas cosas que en definitiva se llama iniciativa y amor a lo que se hace.

Hoy por hoy Otavalo se precia de tener agrupaciones culturales de alta calidad y en franco camino a la excelencia; elencos que se han formado a pulso, que han logrado una coherencia con los objetivos que los llevaron a formarse y que han podido recoger a una niñez y juventud con enormes deseos de transitar los hermosos caminos del arte. Hay que nombrar con orgullo a “Takiri”, a la Escuela de Artes “Yarina”, a los “Niños de Cristal”, a “Andanzas”, a la Orquesta Infanto Juvenil “Amadeus”, a los “Nin” y a otros colectivos juveniles que enriquecen la interculturalidad, a solistas de gran renombre que están en pleno desarrollo y junto a ellos, los padres de familia entusiasmados con el caminar de sus hijos acompañándoles, aportando y siendo parte de este sueño del arte y la cultura.

¿Será que hace falta comunicación, encuentro, coordinación entre directores, coordinadores, gestores de los departamentos municipales y las instituciones privadas en cuya responsabilidad recae el que este necesario y hermoso camino de la cultura de nuestro pueblo alcance los niveles que se merece y los hijos de la tierra seamos permanentemente orgullosos del legado del Libertador y el legado de las generaciones que nos antecedieron?

La frase destacada:

Se recogieron experiencias pasadas y en una minga de acción y reflexión se diseñó y ejecutó, durante varios años, una macro programación mediante la cual se cumplió con el sagrado deber de devolver a la tierra algo de lo que generosamente ella nos ha brindado.

Sobre la Autora Gloria Rengifo Álvarez:

Maestra, Gestora Cultural desde el ámbito universitario y los colectivos ciudadanos de arte y cultura. Fundadora de varios movimientos culturales cuyo mejor momento fue el Movimiento Cultural “La Hormiga”. Feminista activa desde el Movimiento de Mujeres del Ecuador. Actualmente integra la Red de Artistas y Gestores Culturales FAGCE-O, la Red de Protección de Derechos de Otavalo y forma parte del voluntariado social del CAIMYFI

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.