Sin mapa, brújula ni timonel

Diario El Norte
Se termina el 2025 y algunos funcionarios no quieren salir de la nube rosada en la que habitan; sin rubor alguno afirman que el país está boyante en la economía. El régimen argumenta logros como el crecimiento de utilidades bancarias anuales en depósitos, créditos y comisiones que -hasta noviembre- supera 819 millones USD y el descenso del riesgo país en un índice menor a 500 puntos.
El primer aspecto está bajo sospecha porque mientras toda la economía se contrae ¿qué tipo de operaciones alientan esa bonanza? Sobre el segundo indicador, Acosta (2025) afirma que este “tiene estrecho vínculo con la sumisión de un gobierno a las exigencias de los acreedores de la deuda externa, que vienen de la mano con condiciones privatizadoras y aperturistas; condiciones que premian la ortodoxia neoliberal”. En otras palabras, el beneficio es para tenedores internos y externos de bonos de deuda pública.
La mayoría de ecuatorianos no constata tal progreso, porque a diario confronta el incremento de violencia, inseguridad y pobreza; alza del precio de combustibles y artículos de primera necesidad; desamparo del Estado en servicios básicos, salud, educación, deporte, vivienda, bienestar social, mantenimiento de vías y carreteras; despido de empleados públicos, falta de empleo y oportunidades laborales; corrupción en la justicia, en la administración de fondos del erario nacional, etc.
Estamos a la deriva, sin mapa ni brújula, con un presidente ausente, que exhibe quemeimportismo e insensibilidad social frente al drama interno. No asume la derrota política del pasado 16 N a su proyecto económico. Se pasa viajando y preocupado por reverenciar negocios empresariales del capital internacional aún a costa de la soberanía y los intereses nacionales.