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Terrorismo capitalista (I)

El cuco del comunismo ha regresado al imperio, aunque nunca se haya ido. Lo demuestra la organización de la cumbre Internacional organizada por los Estados Unidos, con la presencia de 66 países. Su objetivo esencial es iniciar una cruzada contra lo que ellos llaman “terroristas de izquierda”. Por supuesto, el Ecuador no podía faltar a esta cita convocada por el amo planetario. En este fardo meten a comunistas, socialistas, progresistas, antifascistas, sindicalistas, movimientos por los derechos civiles, organizaciones de migrantes, colectivos indígenas, feministas, ecologistas, activistas contra la guerra, antimilitaristas, en términos de Milei, los “zurdos de m…”.

 Según este difamante etiquetado, quienes ejercemos pensamiento crítico, también estamos incursos en el calificativo de terroristas, pues siempre nos hemos opuesto al abyecto dominio capitalista y hemos denunciado sus permanentes crímenes contra el mundo.

 El presente artículo pretende impugnar la infame incriminación de terroristas a quienes defendemos el derecho a la resistencia. Ciertamente, esta acusación debería ser penada por cualquier Tribunal Internacional. Desde luego, no resulta difícil desbaratar las espurias razones del imperio para justificar su inculpación y amenazas, solo hace falta un breve ejercicio del sentido común. He aquí algunos razonamientos.

 En primer término, necesitaríamos un libro de muchas páginas para exponer la cantidad de guerras, crímenes, atentados, intervenciones, confabulaciones, saqueos… desde su origen como nación independiente. Estos ominosos hechos han causado millones de víctimas y graves afectaciones a buen número de naciones.

 La historia da cuenta que ha originado y participado en más de 114 conflictos militares (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo). Los más conocidos son: el exterminio de los pueblos originarios de Norte América, las Guerras Secesión contra España, la usurpación del territorio mexicano, las operaciones en Vietnam, Camboya, Corea, Panamá, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Venezuela, Siria, los ataques frontales y encubiertos a Sudán, Somalia, Irak, Afganistán, Libia, Irán, la imposición de dictaduras militares en Argentina, Chile, Paraguay, Ecuador (Plan Cóndor), el apoyo incondicional al genocidio del pueblo Palestino, a la contienda de Ucrania el bloqueo criminal a Cuba…

 Como se ve, cualquier asomo de comunismo, socialismo, izquierdismo, en el mundo, prende las alarmas al imperio y decide intervenir ya sea con armas, invasiones, bloqueos, conspiraciones, maquinaciones políticas, dictaduras, espionajes, eliminación de líderes…

 Todos conocemos la participación de la CIA en innumerables maniobras de corte terrorista.

 Todo este gigantesco arsenal delictivo para cumplir un solo objetivo: que el poder americano se instale en todas las naciones del orbe. Todos deben acoger los postulados capitalistas y obedecer sus órdenes; cualquier disidencia, sufrirá las consecuencias.

 Con esta breve descripción, no cabe duda que estamos frente a un Estado esencialmente belicista, militarista, terrorista. Los siguientes datos extraídos de la red, confirman esta verdad. Los Estados Unidos tiene 1 millón 328.000 militares, el presupuesto anual de defensa supera el billón de dólares, ha instalado 800 bases militares en casi todos los países del mundo, en los próximos años piensa dedicar enormes sumas para fabricar soldados-robot. Eduardo Galeano decía: “Lo militares tienen miedo que no existan guerras”.

 El combate al tráfico de drogas (narcoterrorismo), es otro artilugio de intervención imperial. Esta lacra social, creada como un instrumento para salvar sus crisis financieras, mantener a millones de sus pobladores en paraísos artificiales, al tiempo de justificar su presencia militar en varias Repúblicas de América. Todos estos embates han ocasionado millones de víctimas y graves crisis a los pueblos. Resulta una descarada hipocresía la lucha contra este flagelo, si le brinda tantos beneficios.

 ¿Qué calificativo debe otorgar al funesto accionar del FMI, sino es el de terrorista económico? No hace falta describir los impactos de las deudas externas en casi todas las naciones del mundo. Si sus operaciones crediticias han provocado recesión, miseria, hambre, sometimiento… a todos quienes acuden a dicha usura, es una evidente muestra de terrorismo. Si bien no utiliza armas, bombas, granadas o explosivos, pero sus efectos son mucho más letales, pues las víctimas son poblaciones enteras. Obviamente, el imperio no puede inscribir a este organismo en la lista de terroristas, pues son parte del mismo cuerpo.

 Y qué decir del terrorismo ecológico, aquellos atentados contra la naturaleza. Desde el aparecimiento de la desenfrenada codicia capitalista, los vegetales, los animales, el aire, los minerales y el agua han sido convertidos en instrumentos mercantiles que acrecienten la economía de las grandes corporaciones. Este verdadero ecocidio, amenaza con acabar los recursos vitales de la humanidad, (“El ecocidio capitalista”, Villarroel, 2 022). ¿También responsabilizarán a los izquierdistas de incurrir en este brutal terrorismo? Para quienes hemos acogido como supremo valor la protección de la Madre Tierra, es un postulado de vida, no de muerte.

 ¿Cómo deben llamarse las inhumanas operaciones de persecución, explotación, exclusión, encarcelamiento, deportación, y hasta asesinando a los habitantes latinos que han emigrado al imperio? Quizás el vocablo más adecuado sería: “terrorismo étnico” para los execrables atentados hacia nuestros coterráneos. ¿Quién no se ha conmovido al observar los sufrimientos que deben soportar los latinos por las embestidas racistas de los estadounidenses? Lo paradójico es que no se conoce la presencia de emigrantes y visitantes de las naciones nórdicas, casi nunca han tenido agresiones xenofóbicas. Pero como en el mundo impera el supremacismo blanco, cualquier agresión es permitida contra los mestizos, negros e indígenas.

 No debe dejar de mencionarse el terrorismo tecnológico que amenaza con destruir el trabajo humano, la privacidad personal y el control de los habitantes. Con seguridad, la identidad de todos los izquierdistas del planeta ya constará en los archivos de la inteligencia artificial. No resulta forzada esta acusación, aunque los avances tecnológicos gocen de buena reputación. Sin embargo, al estar en manos del poder imperial, los ingenios electrónicos terminarán por afecta gravemente a la especie humana, inclusive hasta su desaparición.

La frase destacada:

¿Qué calificativo debe otorgar al funesto accionar del FMI, sino es el de terrorista económico? No hace falta describir los impactos de las deudas externas en casi todas las naciones del mundo. Si sus operaciones crediticias han provocado recesión, miseria, hambre, sometimiento… a todos quienes acuden a dicha usura, es una evidente muestra de terrorismo. Si bien no utiliza armas, bombas, granadas o explosivos, pero sus efectos son mucho más letales, pues las víctimas son poblaciones enteras. Obviamente, el imperio no puede inscribir a este organismo en la lista de terroristas, pues son parte del mismo cuerpo.

Sobre el Autor Jorge Villarroel Idrovo:

Lcdo. en Psicología Educativa, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Ex Rector de la Universidad Técnica del Norte, Ex Rector del Colegio Nacional “Ibarra”, Docente Investigador, Autor de libros, artículos científicos, Ponente en eventos académicos de Ecuador y en varios países de América Latina.

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About Marcelo Almeida Pástor

Ph.D en Ciencias de la Educación (Universidad de La Habana-Cuba), Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa y Diplomado Superior en Planificación Estratégica (Universidad Nacional de Loja); Especialista en Educación para el Desarrollo Sustentable y Licenciado en Ciencias de la Educación especialidad Idiomas (Universidad Técnica del Norte); Profesor Jubilado en la Universidad Técnica del Norte en la Facultad de Posgrado: ex Profesor en: Universidad Tecnológica Indoamérica, Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ambato y Esmeraldas; ex Profesor y ex Coordinador Maestría Pedagogía mención Currículo (presencial y en línea), ex Profesor y ex Coordinador Maestría en Innovación en Educación, mención Pedagogía y Didáctica con enfoque Basado en Competencias (modalidad presencial) en Universidad Técnica del Norte; Socio Fundador, ex Secretario Pro tempore de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura; Coordinador del Comité Editorial Página Pido la Palabra. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Ibarra, Socio Adherente de la Sociedad Artística de Otavalo.