Rechazo a la decadencia

Diario El Norte
Quizá es el nuevo fantasma que recorre el mundo entero. La añeja potencia quiere imponer, por la fuerza y la guerra, desembozadas y retrógradas políticas racistas y coloniales en pleno siglo XXI. El abuso y la violencia ocurre a pesar del declive, decadencia y crisis cíclica del sistema económico, político, ideológico y militar del hegemón.
Las funestas consecuencias en el orbe, no solo sufren los pueblos avasallados sino los propios ciudadanos de la metrópoli. El auto declarado gendarme mundial ha tenido que readecuar las bases militares para el control geopolítico del Planeta e implantar estructuras represivas en contra del pueblo en su propio suelo.
El estrecho círculo dominante acapara decisiones que violan sus leyes y los límites naturales entre las distintas funciones del Estado. Para doblegar naciones e incluso a sus antiguos aliados, junto con el halcón sionista, desconocen acuerdos, compromisos diplomáticos y hasta el funcionamiento de organismos internacionales. En suma, estamos frente a un neoconservadurismo fanático que con dureza concentra el poder, niega la democracia y sabotea la paz global.
Como reacción, en distintas geografías, zonas y regiones, los pueblos resisten la parafernalia supremacista unipolar y se niegan a asumir el papel de vasallos. Algunos gobiernos, también rechazan las arbitrariedades y atropellos.
Ese descontento es abrazado por jóvenes norteamericanos, trabajadores y migrantes que están cansados del statu quo del Partido Demócrata y del maridaje con las políticas antihumanas de Trump.
Existe frustración, rechazo, descontento y ruptura con políticos tradicionales en las elecciones primarias para el Congreso de EE.UU. Triunfan discursos socialistas, planteamientos progresistas y de izquierda.