Un acto académico pospandemia

Diario El Norte
La Escuela de Pensamiento Social Imbabura, una organización de investigadores preocupados por los procesos de construcción y reconstrucción del pensamiento social que refleje las aspiraciones de las mayorías nacionales, ha organizado para el 20 de mayo del presente año una conferencia que será facilitada por el autor de este artículo cuyo título es el siguiente: “El discurso emancipador de 1809. La influencia de la filosofía escolástica española”.
El culto público imbabureño tiene ya una imagen aproximada de este tema, formada a través de los artículos publicados tanto por este medio de comunicación como por el portal web institucional Pensamientosocial.com, y habrá podido apreciar que tanto el tema como el enfoque adoptados por el autor no son muy usuales en la historiografía ecuatoriana. Solo en los últimos años han aparecido algunos estudios que aluden de manera tangencial a la presencia de las corrientes no ilustradas en la acción de los próceres de la independencia.
Sin embargo, queda todavía un pequeño detalle que me gustaría comentar con ustedes antes de la mencionada conferencia. Pues alguien que había leído mis artículos me escribió preguntando, incluso a modo de reclamo, por qué tratándose de conmemorar el hecho magno de la Batalla de Pichincha de 1822, me había concentrado en los líderes de 1809 y no en los “verdaderos” próceres de la independencia, quienes lideraron la batalla que selló nuestra independencia.
No tengo una respuesta muy académica para ello, pero quisiera aprovechar esta oportunidad para abordar esta pregunta, con la confianza de que aporte algunos insumos adicionales para el debate. Solo aduciré dos razones:
La primera es que, como siempre me he catalogado, soy un “profesor de filosofía” y mis conocimientos y habilidades se han centrado durante toda la vida en la enseñanza, especialmente de esta disciplina que no goza de simpatías de manera particular entre los jóvenes (quizá la mayoría no conozca de qué se trata pues hace décadas que la historia de la filosofía fue expulsada del pensum académico del bachillerato). Las primeras incursiones en la investigación de este tema estuvieron ligadas a la docencia. Allá, por los años 1998-1999, debí reemplazar a un magnífico profesor experto en el tema de la filosofía medieval, y tuve que hacer notables esfuerzos autodidactas para apropiarme de esos colosos del pensamiento especulativo, cuya lógica en el manejo de cualquier tema era y es sencillamente apabullante. Debo confesar que no lo hice con mucho agrado porque la especulación metafísica propia de la filosofía escolástica nunca fue de mi agrado; la escolástica misma no gozaba de mis simpatías. Es más, me inclinaba hacia la Teología de la Liberación que, entre otras corrientes filosóficas, fue y es profundamente crítica con relación a la institucionalidad eclesiástica dominante, de la cual – pensaba yo – la filosofía escolástica es su máxima expresión intelectual.
Fue entonces cuando “descubrí” en el seno de esta filosofía tradicional y conservadora una veta “progresista”, como lo señalé en uno de mis artículos anteriores. El libro de Santo Tomás de Aquino titulado Del gobierno de los Príncipes, por ejemplo, constituye una fuerte y apasionada crítica contra la tiranía en sus diferentes manifestaciones, y aunque no parece haber proclamado abiertamente el “tiranicidio”, hay seguidores de su doctrina que sostienen lo contrario. Difícil adoptar una posición sin un estudio a fondo que contemple multitud de problemas a resolver: el idioma y las traducciones, las interpretaciones de siete siglos de seguidores y adversarios, el acceso a las fuentes originales, etc. De cualquier manera, lo que está fuera de duda es su indisposición intelectual frente a la tiranía, el enriquecimiento ilícito de los gobernantes, el abuso de poder en todas sus formas. Estos son temas que en la juventud me apasionaron y/o indignaron, según el caso, y no han dejado hasta hoy de tener vigencia en mi pensamiento.
En el año 2005 encontré en la Biblioteca de la PUCE el libro de Francisco Suárez titulado Defensio fidei (Defensa de la fe) y, con ello, lo que inicialmente fue una adhesión afectiva a partir de las expresiones muy sugestivas de Otto Carlos Stoetzer, se convirtió en un entusiasta deseo por investigar este tema, cosa que fue postergada por mi vinculación a la política durante casi diez años, al servicio de la provincia.
En definitiva, en estas corrientes filosóficas y autores bastante desconocidos en nuestro medio encontré una línea de pensamiento que vino a alimentar la pasión por descubrir nuestras raíces histórico-culturales y extraer de ellas la fuerza y el orgullo necesarios para luchar por el presente y el futuro de nuestra patria.
El alejamiento de la academia debido a mi jubilación, el abandono de los espacios políticos por causas ajenas a mi voluntad y la inesperada visita de la pandemia hicieron lo suyo: me dieron la oportunidad y el tiempo necesarios para investigar (por supuesto con la invalorable ayuda de la internet) este tema. Luego vino la Escuela de Pensamiento Social Imbabura, que fue un gran acicate para seguir escribiendo y publicando en su página periodística “Pido la Palabra” que Diario El Norte incluye en la edición de los días lunes.
Lo que ocurrió después ya es de conocimiento público por la información proporcionada en artículos anteriores. Ésta es la primera parte de mi respuesta.
La segunda parte es que soy contrario a emitir afirmaciones sin fundamento, y detesto la retórica que, muy asociada a la demagogia, busca conmover a un auditorio, con fines que están lejos del conocimiento y la información juiciosa. Digo esto porque es lo que haría en caso de participar con un tema como el mencionado por aquel lector que me escribió, pues aún no he investigado y, por tanto, no he seleccionado la información que me permita expresar ideas con fundamento sobre el período que va de 1824 hasta 1830 en que se fundó el Estado ecuatoriano. Dicho en otras palabras, sobre ese período conozco tal vez un poco más de lo que conocen ciertos académicos sin ser especialistas.
Para finalizar, debo decir que de no ser por el espacio brindado por la Escuela de Pensamiento Social Imbabura en la página gentilmente cedida por Diario El Norte, titulada “Pido la palabra”, y ahora través del portal oficial de la mencionada institución, no habría tenido la oportunidad y probablemente ni siquiera el interés de escribir sobre estos temas y compartir estas inquietudes intelectuales con el público imbabureño.
Así que, quedan muy cordialmente invitados a participar en la conferencia, a exponer sus inquietudes, y también a exteriorizar sus objeciones y/o desacuerdos. El evento se realizará el viernes 20 de mayo de 2022 a partir de las 15:00 en el Auditorio del Gobierno Provincial de Imbabura.
La frase destacada:
“… invitados a participar en la conferencia, a exponer sus inquietudes, y también a exteriorizar sus objeciones y/o desacuerdos. El evento se realizará el viernes 20 de mayo de 2022 a partir de las 15:00 en el Auditorio del Gobierno Provincial de Imbabura”.


Sobre el Autor Marcelo Villamarín Carrascal:
Doctor en Filosofía, ex docente universitario de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Obras Publicadas: El arte de vivir con sentido (2005), Retos de la Asamblea Constituyente (2006), Socialismo y Revolución Ciudadana (2016), Ideas Filosóficas de Imbabura (2019)