El Jatun Puncha

Diario El Norte
La inclinación de 23,5° que tiene el eje de la Tierra con respecto a la órbita que sigue alrededor del sol da origen a las cuatro estaciones y a las cuatro “posiciones” fundamentales del astro Rey y que constituyen los dos equinoccios y los dos solsticios que en el mundo andino cimenta a las cuatro fiestas anuales: el 21 de marzo (equinoccio e inicio del año andino, Pawcar Raymi, cuenta como símbolos a las flores y al agua); el 21 de junio (solsticio de verano, Inti Raymi, época de cosecha, dedicado a lo fuerte a lo varonil); 22 de septiembre (equinoccio, Colla Raymi dedicado a lo femenino, a la mujer) y el 21 de diciembre (solsticio de invierno, Capac Raymi, dedicado a lo tierno a la niñez, a lo nuevo). Cada una de estas fiestas tiene características propias, símbolos auténticos y significados peculiares.
La fiesta que en el norte de nuestro Ecuador la conocemos desde hace muchísimo tiempo es el Inti Raymi que por influencia de la Iglesia Católica se le conocía como la fiesta de San Juan. Nuevas investigaciones determinan que el nombre de la fiesta era el de JATUN PUNCHA (el gran día) y que es más acorde con el profundo significado del mismo.
La razón fundamental de la fiesta es el agradecimiento a Pachacamac (el cari, el hombre) y a la Pachamama (la huarmi, la mujer) como los entes que dan vida a través del sustento que la energía del sol y las condiciones de la tierra producen el alimento que, en la época, ya ha sido cosechado, especialmente el maíz soporte de la vida misma del hombre andino.
El Jatun Puncha tiene sus auténticas características y sus símbolos inconfundibles como son el Armay Chishi o Armay Tuta que es la tarde o la noche del baño ritual al que hay que someterse para alcanzar la purificación del cuerpo y la dotación de la energía para el baile y los demás elementos del festejo. El Altar Warkuy, día de la vísperas y de armar los castillos y los altares; se lo dedica también a recibir los aumentos que constituyen la esencia de la economía comunitaria. El Jatun Puncha propiamente dicho (efectos del sincretismo religioso coincide con el 24 de junio que en el santoral católico corresponde a San Juan Bautista)
En Otavalo, al igual que en otros sectores, la ritualidad tiene su propia constitución: el 25 de junio, primer día de baile en la Capilla de San Juan, el 26 segundo día de baile en el mismo lugar; 27 tercero y último día de baile, fecha muy propicia a que se produzca algún tinkuy (encuentro en muchas ocasiones con visos de violencia). El 28 de junio está dedicado al Inti Huatana (amarre del sol) astro a quien había que avisarle que ya está haciendo frío y que por lo tanto no se vaya más lejos, que regrese a calentar a sus hijos. Para que el aviso tenga el efecto deseado se procedía a quemar las chamizas en las comunidades y en la ciudad se acostumbraba a prender fogatas en las cuales las personas se entretenían “saltando la llama” y se le conocía como la fiesta de San Pedro y San Pablo.
Siendo una manifestación cultural ésta sufre cambios de acuerdo a las nuevas realidades. Las vestimentas hace años lucían al estilo de los chapetones españoles, los policías, los militares, los curas, los mayordomos, los hacendados; en la actualidad las referencias son manifestaciones de otras geografías, de otras realidades cuando lucen los atuendos de los pueblos como el japonés, el koreano, exhiben también ropaje, especialmente de los pueblos de Perú, Bolivia e inclusive de México.
Siendo el baile la principal manifestación del Jatun Puncha es lógico que deba estar acompañado de música que es interpretada tradicionalmente con flautas de carrizo, guitarras, churos, cuernos de toro y a los que se han incorporado quenas, rondines, melódicas, bandolines, charangos e inclusive violines.
La música tiene características propias y no cualquier melodía es interpretada para ejecutar el baile, la cual se prepara con mucho tiempo de anticipación para poder afinar, parear los instrumentos y tener listas las melodías. Durante el baile hay expresiones que ayudan a tener fuerza para continuar el festejo. “Churay, churay”; “asentando, asentando”; “tas, tas, tas” y el zapateo no se deja esperar. No es un baile cualquiera y no se lo hace, como en el mundo occidental, en parejas sino en rueda, simulando el movimiento de la tierra alrededor del sol, en un sentido y en otro, cambiando el mismo, cuando cambia la melodía.
El personaje principal de la fiesta es el AYA HUMA (cabeza de espíritu) que es quien guía el baile y las visitas a las diferentes casas de los comuneros en donde se ofrece a los bailarines comida y especialmente chicha de maíz. La vestimenta del Aya Huma cuenta con una máscara con dos caras, una delante y otra detrás, que representa el dualismo característico y que dinamiza la cultura andina. En los Andes todo es dual: día y noche, hombre y mujer, arriba y abajo, claro y oscuro, bueno y malo. La máscara lleva cachos que representan los 13 meses lunares o, en ocasiones, cuenta con 7, que es el número mágico del mundo andino. Su camisa es de color blanco y va bordada con símbolos culturales propios de su comunidad o de su sector y al pantalón le acompaña un zamarro que le da carácter y presencia dentro de los bailarines y de quienes participan de la fiesta. En la mano lleva un acial que le da el carácter de jefe, caudillo o el personaje más importante del grupo.
Vale la pena señalar que en cada región el baile cuenta con características propias. Se puede señalar diferencias entre el pueblo Otavalo, el Cotacachi, el Cayambi y dentro de éste variantes como las de Zuleta, Aluburo, Cayambe, Montalvo, Iruguincho y otras más que expresan la riqueza del encanto tan original del raymi.
La frase destacada:
Siendo el baile la principal manifestación del Jatun Puncha es lógico que deba estar acompañado de música que es interpretada tradicionalmente con flautas de carrizo, guitarras, churos, cuernos de toro y a los que se han incorporado quenas, rondines, melódicas, bandolines, charangos e inclusive violines.
Sobre el Autor Ramiro Velasco Dávila
Docente a nivel medio y universitario. Gestor cultural. Escribidor de cuentos y relatos.